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Ondartxo suelta amarras

PATRIMONIO

Ondartxo suelta amarras

El astillero dedicado a las embarcaciones tradicionales se abre al público el miércoles

14.05.10 - 02:23 -
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Mientras en el entorno del puerto de Pasaia el pasado se va borrando, en el antiguo astillero Askorreta, en la cala de Ondartxo de Pasai San Pedro, comienza a resurgir una pequeña parte de la tradición naval y marinera de Gipuzkoa. Después de muchos años de proyectos, dimes y diretes, el viejo astillero, en manos de la Diputación Foral desde hace más de una década, se ha convertido finalmente en Centro de la Cultura Marítima.
Inaugurado oficialmente el pasado mes de febrero, esta semana ha empezado a rodar abriendo sus puertas a -hasta el domingo-, a los pasaitarras. A partir del próximo miércoles, Ondartxo soltará amarras definitivamente y podrá ser visitado -con cita previa-, por todos los interesados en conocer de cerca la muestra de embarcaciones tradicionales que acoge una instalación enclavada en el paseo, cerrado al tráfico rodado, que desde San Pedro se encamina hacia Puntas.
Las placas que presiden la entrada del edificio que en su día ocupó el astillero dan cuenta de las distintas funciones que acoge el centro: Ondartxo, básicamente, le da nombre; Ontzigunea recuerda que es ahí donde se pueden ver las embarcaciones de valor patrimonial que, a lo largo de los años, ha recuperado el Museo Naval-Untzi Museoa, así como las réplicas realizadas por la Asociación Albaola; Ontziola, finalmente, indica que es en ese recinto de cerca de 1.500 metros cuadrados distribuidos en dos plantas donde en adelante estará el centro de construcción e investigación de embarcaciones tradicionales de Albaola. Es precisamente esa asociación, a la que la Diputación cedió las instalaciones el pasado año, la que en la actualidad gestiona el día a día de un proyecto en el que también están implicados la agencia comarcal de desarrollo Oarsoaldea y el Ayuntamiento de Pasaia.
Una propuesta muy austera
De esa manera, Ondartxo compatibiliza la exhibición de embarcaciones tradicionales con el trabajo que realizan los miembros de Albaola en el espacio habilitado como taller. Por razones de seguridad, los visitantes no pueden adentrarse en la zona de trabajo, pero la visita guiada incluye un vistazo lo suficientemente completo como para captar la esencia de un astillero tradicional en el que, actualmente, tienen preferencia las tareas de restauración frente a las de construcción de réplicas, más por cuestiones relacionadas con las apreturas financieras que por falta de proyectos...
Porque, el línea con los tiempos, la austeridad es una de las principales características de Ondartxo. En lo que respecta al continente, ningún lujo a la vista. Los trabajos de adecuación del astillero, sufragados por la Diputación, han adecentado un edificio vacío durante muchos años, pero la antigua sede de Askorreta mantiene prácticamente intacto su aspecto y su aire originario, así como elementos vinculados a su actividad, como las curiosas plantillas que se utilizaban para elaborar las piezas de los barcos que, como gigantescos patrones de confección, pueden verse en el suelo de la planta inferior.
Tampoco encontrará el visitante en Ondartxo los sofisticados sistemas audiovisuales o interactivos a los que probablemente se haya acostumbrado en los centros de divulgación o interpretación inaugurados en los años de opulencia. En las visitas que se realizan a Ondartxo, de la interpretación no se ocupa la tecnología, sino el guía, que tampoco es un guía profesional, sino un miembro de Albaola que compensa con creces la obvia falta de experiencia en esas tareas con un conocimiento de causa que va muchísimo más allá de la erudición memorizada. Anteayer, correspondió a Andoni hacer de guía en la visita inaugural, que gozó de una ambientación que ni los equipamientos más modernos pueden igualar: un temporal que hacía especialmente creíbles sus historias marineras.
Sólo visitas guiadas
Las visitas guiadas, que tienen una duración prevista de unos 45 minutos y es necesario concertar con antelación, sobre todo para determinar en qué idioma se realizarán -ofrecen la posibilidad de hacerlo en euskera, castellano, francés e inglés- consisten en dejarse conducir por el guía entre las embarcaciones que ocupan las dos plantas del viejo astillero y en dejar que, tras las pertinentes y prolijas explicaciones, la imaginación haga el resto. Sirven también, entre otras cosas, para lamentar la escasez de los restos que se han conservado de unos tiempos «en los que Gipuzkoa era una fábrica de barcos y de marineros» que asombraba al mundo. Y para entender, desde una perspectiva que tiene más que ver con la supervivencia que con el espíritu de aventura, por qué los pescadores vascos llegaron tan lejos persiguiendo ballenas y bancos de bacalao.
A falta de vestigios físicos, la parte más legendaria de la historia naval guipuzcona resuena en las palabras del guía. Las embarcaciones expuestas, cuyas características, funciones y 'biografías' desgrana Andoni, permiten por su parte aproximarse a los aspectos más cotidianos de la vinculación de Gipuzkoa con el mar. Aunque pequeños carteles proporcionan información básica acerca de los barcos, no es Ondartxo un centro que se pueda visitar por libre y, de momento, la única fórmula que propone es la de las visitas guiadas, que ya se pueden ir reservando para los próximos días. No se ha establecido un cupo mínimo de inscritos para que la visita tenga lugar pero, por el contrario, hay un máximo, situado en torno a las 20-25 personas.
De cara al futuro, se prevé que haya una mayor integración entre la oferta de Ondartxo y la de Untzi Museoa, el museo naval dependiente de la Diputación que, desde su apertura en 1991 en el muelle donostiarra, se ocupa a través de una amplia serie de actividades de conservar, estudiar y divulgar el legado marítimo. Del mismo modo, es probable que se establezca algún tipo de vínculo entre Ondartxo y las instalaciones de Ontziola en Donibane, que Albaola mantendrá abiertas.
Restauradas y por restaurar
Las visitas con las que el Centro de la Cultura Marítima ha abierto sus puertas permiten acercarse a una variada muestra de embarcaciones entre las que destacan por su tamaño los pesqueros expuestos en la primera planta, como la merlucera 'Juan María' -construida en Hondarribia en 1965, recuperada por el Museo Naval en 1994 y recientemente restaurada- o la 'Germancho', una embarcación de pesca costera de Getaria que también forma parte de la treintena de embarcaciones recuperadas por el Museo Naval.
Una lancha utilizada por el práctico del puerto, gabarras -la más antigua tiene más de un siglo-, bateles a remo y a motor, alas que prestaban servicio en el Urumea, traineras, recreaciones de embarcaciones prehistóricas o embarcaciones con nombre propio, como la 'Beothuk' -la réplica de la txalupa ballenera que protagonizó la expedición 'Apaizac obeto', promovida por Albaola- componen una colección en la que embarcaciones que relucen tras su renovación conviven con otras en las que el paso del tiempo se deja ver en toda su crudeza, confiando en que algún día soplen vientos más propicios y haya fondos para restaurarlas.
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