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Debagoiena, turismo exquisito

ARRASATE

Debagoiena, turismo exquisito

Turismo de empresa y de ocio conviven en una comarca que aúna desarrollo y gran riqueza natural y patrimonial. El Alto Deba, destino turístico para viajeros con inquietudes culturales y ambientales

09.05.10 - 03:26 -
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El turismo de masas que abarrota los destinos vacacionales costeros es un fenómeno desconocido en el Alto Deba. Debagoiena era ya un destino turístico selecto en la época de los balnearios, y aún lo sigue siendo más de cien años después. Los aristocráticos y acaudalados bañistas del siglo XIX hace mucho que dejaron paso a un turismo mucho menos elitista pero igualmente reducido.
Visitantes por motivos de trabajo y de ocio confluyen en una comarca que combina una pujante actividad económica con una gran riqueza paisajístico-natural, monumental y gastronómica. Las 800 plazas hoteleras ofertadas en la treintena de establecimientos -entre agroturismos, casas rurales, hoteles y pensiones- existentes en la comarca cubren la demanda de alojamiento de ambas clientelas.
Los hoteles de Eskoriatza, Arrasate, Bergara y Oñati hospedan por regla general a los viajeros de empresa, al tiempo que los agroturismos y casas rurales 'con encanto' constituyen el destino predilecto de los turistas que eligen el Alto Deba para disfrutar de su ocio. Tampoco faltan los que optan por una vía intermedia que combina la estancia por razones de trabajo con el placer de la hospitalidad hogareña, entrañable y rural de un agroturismo.
Mariasun, desde el caserío atxabaltarra Mitarte Garai, inaugurado en 1991 y uno de los establecimientos pioneros en el sector, aseguraba «ya pasaron los buenos tiempos en que gente de las empresas, montadores y viajantes completaban todas las plazas disponibles de lunes a viernes». El último boom vino de la mano de los trabajadores de la autopista, «pero esa obra también se acabó».
A los propietarios de Mitarte Garai, al igual que a sus colegas del caserío Ibarre, de Antzuola, o del de Arregi, de Oñati, por mencionar tres de los más veteranos agroturismos de la comarca, siempre les quedará el discreto encanto que tanto atrae a la selecta clientela con inquietudes culturales y ambientales. Quienes acuden a estos establecimientos a disfrutar de su ocio de fin de semana o vacaciones valoran por encima de todo el «trato familiar, la comida casera, el medio rural, los mercados tradicionales...» en palabras de Mariasun.
Se trata de un público minoritario cuyo perfil por lo general corresponde a parejas maduras con elevado poder adquisitivo. Como apuntaba Pilar, del agroturismo antzuolarra Ibarre, la crisis ha acentuado aún más ese perfil al reducirse la afluencia de jóvenes y parejas con niños.
Catalanes y madrileños predominan desde siempre entre este tipo de turistas, aunque va creciendo la afluencia de valencianos y se mantiene estable la de vizcaínos. Esta clientela proveniente de entorno urbanos económicamente desarrollados eligen un recóndito agroturismo en el barrio oñatiarra de Garagaltza «por el entorno, la tranquilidad y porque a la vez están en el centro geográfico que les permite desplazarse a cualquier punto de Euskadi en menos de una hora, lo que no es distancia para un residente en un ciudad como Barcelona o Cataluña», afirmaba Luis desde el agroturismo Arregi.
Con todo, las pernoctaciones constituyen sólo una pequeña parte del turismo que recibe Debagoiena. El grueso de los visitantes son excursionistas de un día, y en su mayoría eligen como destino preferente Oñati. La villa chocolatera se sitúa a la cabeza en las estadísticas con cifras por encima de los 20.000 turistas al año. Su oficina de turismo atendió el año pasado a 18.165 visitantes, una cifra que remonta ligeramente el hundimiento experimentado en 2008, con 16.327 visitantes tras un magnífico 2007 en que se contabilizaron 20.293 turistas.
La oficina de turismo oñatiarra es la más veterana de la comarca, y la única que permanece abierta durante todo el año. La de Bergara abre sólo en periodos vacacionales y en las restantes poblaciones no existen oficinas de turismo propiamente dichas.
El Santuario de Arantzazu y, desde su inauguración en 2007, las cuevas de Arrikrutz, constituyen los focos de atracción junto con la monumentalidad del casco urbano oñatiarra. Arrikrutz recibe anualmente entre 15.000 y 20.000 visitantes. De ellos más de la mitad guipuzcoanos.
Arrasate, en el otro extremo, atrae a ocasionales turistas del cooperativismo que llegan atraídos por su mundialmente conocido nombre pero que se encuentran como muy poco que visitar.
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