Edurne lo sabe tanto igual que sus compañeros de Al filo de lo imposible: una ascensión nunca termina en la cumbre de la montaña, sino más abajo, en el campo base. Y así lo decía ayer nada más alcanzar la tranquilidad de esta cota, después de dos días de duro trabajo entre la ascensión y el descenso: «Ya podemos decir que hemos hecho la cumbre del Annapurna, puesto que acabamos de llegar al campo base». Edurne estaba pletórica, contenta y muy satisfecha con el resultado de esta primera parte de la expedición: «Ahora sí que esta parte de la aventura ha terminado, por lo que es el momento de celebrar el triunfo», señalaba.
Igualmente recordaba el día de cumbre, un día duro de escalada hasta llegar a la cima del Annapurna: «El día de la cima fue muy largo. Nos encontramos con una montaña dura, una montaña muy complicada..., pero lo conseguimos».
Dormir con incertidumbre
Una bajada tranquila y a la vez tensa, una bajada realizada a conciencia. Ningún fallo se podían permitir, y así, felizmente descendieron todos los componentes de la expedición de Al filo de lo imposible a esa tan ansiada tranquilidad y 'comodidad' del campo base. Edurne Pasaban, junto a sus compañeros de Al filo de lo imposible, Asier Izagirre, Alex Txikon y Nacho Orviz, además de sus tres sherpas lo habían conseguido. El decimotercer ochomil de la alpinista tolosarra era una realidad cuando alcanzó ayer el campo base, entrada ya la tarde.
Ayer, después de haber pernoctado el sábado en el campo IV, situado a unos siete mil metros de altura y tras bajar de la cima, comenzaron el descenso ya descansados del esfuerzo del día anterior. Pero durmieron todavía con la incertidumbre del día siguiente por tener que desandar lo andado, en esta peligrosa montaña que es el Annapurna.
Concentrados en el descenso
Bajaron muy concentrados, como nos contaba Alex Txikon: «A las 5 de la mañana ya nos empezamos a mover y a las 7:30 comenzamos el descenso. Teníamos que poner mucho cuidado desde el principio. Hay unas palas de nieve con hielo por debajo muy inclinadas de unos 45/50 grados. Y no puedes fallar. Había resaltes muy verticales que había que ir destrepando. Como ya habíamos terminado la cuerda fija estos tramos no pudimos equipar, y cuando subes, subes muy bien, pero bajando es otra cosa, por lo que teníamos que andar por ahí con mucha concentración».
Pasaron por el campo III, donde días atrás también habían dormido y donde el pasado viernes, el mismo día que lo abandonaron, cayó una avalancha destrozando todo a su paso. Avalancha de la que se libró el alpinista alavés Juanito Oiarzabal y un compañero de cordada catalán.
Después alcanzaron el campo II, donde 'repostaron', cogiendo fuerzas para proseguir hacia el primer campo de altura y posteriormente, como última etapa, abordaron el camino que les llevaba por el glaciar hasta el campo base al que llegaron nueve horas después e haber salido del campo IV, descendiendo casi tres mil metros de desnivel.
Una vez en el campo base, ya pudieron celebrar todo el equipo el éxito de la expedición. Allí mismo, en el campo base, es donde se 'cuece' ahora mismo la estrategia para abordar el segundo de los objetivos de esta expedición, el Shisha Pangma.
Momentos tensos
Sobre las 4:30 de la tarde el grupo expedicionario alcanzó el campo base. Desde que iniciaron el descenso en el campo IV los alpinistas iban muy mentalizados de que tenían que llegar al campo base. Durante el descenso, que finalmente se hizo muy largo ya que tardaron nueve horas en alcanzarlo, hubo momentos de mucha tensión por la fragilidad y complicación el terreno, como nos contaba Txikon: «Sí que hubo momentos tensos en la bajada pero nos lo tomamos con muchísima tranquilidad y poco a poco fuimos perdiendo altura». Fue este efecto precisamente el de ir perdiendo altura el que paulatinamente les hacía recuperarse a los alpinistas del esfuerzo y tensión acumulado en los días anteriores a la cumbre y en el mismo día de la cima.
Ver cada vez más cerca el campo base y las ganas de llegar a la tranquilidad del mismo, les daba fuerzas para seguir adelante en un largo descenso de casi tres mil metros de desnivel. Allí les estaban ya esperando todo el equipo de TVE que ha seguido sus pasos desde que salieron del campo base.