La subida del IVA anunciada para el próximo 1 de julio que encarecerá un 1% la cesta de la compra y un 2% los artículos y bienes generales no ha sentado nada bien en la sociedad guipuzcoana. La percepción generalizada es que no puede ser más inoportuna, ya que empresas y ciudadanos aún sienten los efectos de la crisis y cada movimiento al alza de los precios repercute con especial intensidad en sus maltrechos bolsillos o cuentas. Pero, sobre todo, porque se producirá justo en el momento en que se asoma una incipiente recuperación económica. Cuando parece que el consumidor vuelve a gastar, las empresas a producir y, poco a poco, la confianza se va restableciendo y con ella la rueda que hace girar la maquinaria de la economía, la subida del impuesto se ve como una zancadilla para ese proceso. Porque el ciudadano consumirá menos (ya sea por razón de precio o por el efecto psicológico de rechazo que conlleva toda subida de impuestos), y surge el peligro de que la pescadilla que forman consumo-producción-empleo vuelva a ahogarse. Sin embargo, nadie piensa que este riesgo llegue a consumarse al límite y, en general, se considera que un 1% o un 2% no es un encarecimiento desmedido y, más allá del enojo inicial, se acabará asumiendo y nadie dejará de gastar por este motivo. Más que la subida del IVA, preocupa la salida efectiva de la crisis.
Consumidores. Para la organización de consumidores vascos EKA/OCUV, la subida del IVA contribuirá a debilitar aún más las economías domésticas, ya que se traducirá en 250-300 euros más de gasto al año de media por hogar. Así, las familias perderán poder adquisitivo y, en consecuencia, se contraerá un poco más el consumo. EKA/OCUV no cree a los sectores y fabricantes que han anunciado que no repercutirán la subida en los precios y recomienda aprovechar lo que queda hasta el 1 de julio para hacer compras importantes, pero nunca endeudarse por encima del 30%-35% de la renta disponible.
Coches. La patronal guipuzcoana de concesionarios y talleres (AEGA) desvincula la subida del IVA del fin de las ayudas por la compra de vehículos. Aspectos que, al coincidir en el tiempo, algunas asociaciones creen que forman un cóctel letal para el sector, ya que hundirá las ventas. Para AEGA, en cambio, el futuro del sector depende más de la situación económica general y del empleo. Si hay trabajo, confianza en el futuro y posibilidades económicas, la gente comprará coches, si no, no. Respecto a los talleres de reparación, admite que repercutirán la subida al cliente, pero piensa que un 2% es un incremento asumible, ya que en una factura de 1.000 euros supondría un sobrecoste de apenas 20.
Comercio. La Federación Mercantil de Gipuzkoa critica la subida porque llega en el momento más inoportuno. Admite que, aunque en un principio habrá quien decida asumir el coste para no subir el precio de venta, con el tiempo la subida acabará pagándola el consumidor. La Federación advierte del engorro que supondrá el cambio del impuesto para la mayoría de los pequeños comerciantes, que tributan por el recargo de equivalencia y, en consecuencia, pagan el IVA de sus compras pero no pueden deducirlo ante Hacienda. Y la complicación que a nivel de gestión supone un cambio a mitad de año, ya que habrá que actualizar los programas de contabilidad y estar atento a qué IVA se aplica en los devengos, operaciones a plazos, etc..
Hostelería. La Asociación de Hostelería de Gipuzkoa critica que la subida perjudicará mucho al sector porque en un porcentaje altísimo de establecimientos los precios incluyen el IVA y nadie los va a subir un 1%. Además, en un momento de crisis en que la gente tiende a quedarse en casa, la situación no está para hacer redondeos al alza, por lo que mayoritariamente la subida la asumirá el hostelero en una coyuntura que ya de por sí es complicada. Critica que mientras en otros países como Francia o Alemania se está bajando el IVA del sector para animar a la gente a salir y consumir, aquí se hace lo contrario.
Hoteles. La Asociación de Empresas Hoteleras de Gipuzkoa (Aspagi) confía en que la subida no reduzca la llegada de turistas, ya que un 1% no es una cantidad elevada para el cliente. Eso sí, advierte que los hoteles ya tienen reservas realizadas con el IVA actual (touroperadores, agencias, reservas anticipadas...) y en ese caso el establecimiento será el que pague la subida. Este sector no se verá especialmente dañado, ya que la subida es moderada y la mayoría de los precios no incluyen IVA, salvo algunas promociones de cifras redondas (99 euros, por ejemplo), que se mantendrán y ahí sí correrá cargo del hotel. Como para los comerciantes, se produce cierta incomodidad desde el punto de vista de los sitemas de facturación y contabilidad.
Supermercados. El grupo guipuzcoano Uvesco, cabecera de los supermercados BM, Netto y Gelsa, tiene intención de no repercutir la subida del IVA al cliente. La fuerte competencia en el sector de la distribución ha hecho que los precios medios de esta cadena se redujeran un 4% el año pasado y otro 3% en lo que va de 2010, por lo que mantendrá esa política de contención. No obstante, la decisión no es firme y habrá que ver cómo evoluciona el mercado, ya que en la compañía están más pendientes del corto plazo que de lo que pueda pasar en julio. En el grupo no creen que la subida del IVA reduzca el consumo, sobre todo el de los alimentos básicos.
Agricultores y ganaderos. Son los que más perjudicados se sienten. La organización agroganadera vasca ENBA recuerda que, tal y como funciona la cadena de precios, los agricultores y ganaderos tienen asumido que acabarán siendo ellos los que pagarán la subida. Explican que las cadenas de distribución fijan los precios que quieren ofrecer al cliente, garantizándose siempre el margen de beneficio que buscan. Lo mismo sucede con cada uno de los intermediarios. Ninguno renuncia a su margen, así que después de descontar del precio de venta los beneficios de cada eslabón de la cadena, queda lo que le llega al productor, que está al albur de lo que la distribución decide. Si las grandes cadenas ya han anunciado que no repercutirán la subida a los clientes y ellas no van a ganar menos, es fácil saber quién lo pagará. Para ENBA, la medida es una vuelta de tuerca más para un sector que en la mayoría de explotaciones ya no es rentable. La asociación advierte que si no llega a ser porque no hay trabajo en otros sectores, en Gipuzkoa habría habido ya una desbandada de abandonos.