La tenista serbia Jelena Jankovic acabó tan agotada tras su victoria en la final del torneo de Indian Wells, que no pudo alzar el trofeo de metacrilato que le entregaron. Sólo había necesitado 1h.24' para superar a la danesa Caroline Wozniacki, pero no tenía fuerzas.
«Creo que me van a mandar el trofeo a casa. No he ido mucho al gimnasio últimamente y eso es lo que ha ocurrido. He trabajo otros aspectos pero no he estado levantado pesas», añadió entre risas.
La jugadora serbia, que acaba de cumplir 25 años, no es precisamente una mujer debilucha, aunque está delgada porque mide 1,77 metros y sólo pesa 55 kilos.
«No quiero ser corpulenta. No juego bien cuando estoy así. Pero es mi opinión. Hay otras jugadoras que opinan diferente. No pude levantar el trofeo, pero bueno, no es algo de lo cual avergonzarse», declaró la serbia, cuyo preparador físico es precisamente su hermano Marko.
Para compensar su esfuerzo, Jelena se llevó a su casa de Dubai, donde reside, un premio de 700.000 dólares. No está mal, aunque la vida en los Emiratos Árabes es muy cara...
Trofeos curiosos
Una copa que va creciendo con los años es el Trofeo Conde Godó de Barcelona, que está valorada en 36.000 euros. Realizada en plata de ley, originariamente pesaba 13 kilos, pero se aumenta el tamaño de la base de roble para colocar placas con nombre de todos los vencedores. En la parte superior reproduce un tenista en miniatura. Nadal lo ha levantado, difícilmente, en cinco ocasiones.
Pero para pesada, pesada de verdad, la Copa Davis. La ensaladera que impulsó Dwight Filley Davis, junto a tres amigos de Harvard para retar a los británicos en 1899, es un trofeo de plata, con un baño de oro, de 33 centímetros. El trofeo está soportado sobre tres enormes peanas que le dan un tamaño inabordable.
Algunas copas más que pesadas son valiosas, como la Copa del Mundo. El famoso trofeo Jules Rimet, así llamado en honor al antiguo presidente de la FIFA Jules Rimet, estaba hecho de plata esterlina chapada en oro y lapislázuli y representaba a Niké, la diosa griega de la victoria. El Trofeo Jules Rimet fue robado en 1983 y nunca fue recuperado. Se remplazó por la actual copa, hecha de oro de 18 quilates con una base de malaquita, y representa a dos figuras humanas sosteniendo la Tierra.
Otros trofeos tienen formas curiosas. Es el caso de la carabela de plata del Trofeo Colombino de Huelva, torneo veraniego que estuvo a punto de ganar la Real en 1998. Perdió la final con los onubenses y se trajo una carabela más pequeña. En otro torneo de verano, el Teresa Herrera, se entrega al ganador una reproducción de la Torre de Hércules.
Más tradicional es el Carranza -'el trofeo de los trofeos'- con la monumental Copa realizada por orfebres cordobeses. Pero ahora se estilan obras de arte con materiales más actuales, cristales, PVC, metacrilato. Sobre el papel, trofeos menos pesados, aunque el de Indian Wells fue demasiado para Jelena.