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POLÍTICA

El mal francés

ETA se convierte en un problema propio de las fuerzas del orden galas

21.03.10 - 02:16 -
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El primer asesinato de un miembro de las fuerzas de seguridad galas ha consagrado esta semana la transformación de ETA también en un problema francés. Desde el punto de vista político, la percepción de ETA como un mal francés ha experimentado con el crimen un acelerón en la parsimoniosa sensibilización de los estamentos dirigentes a una problemática percibida durante mucho tiempo como ajena.
En el plano operativo, desde hace unos años la paulatina expansión de las actividades clandestinas etarras por la geografía francesa ha supuesto en la práctica que miles de gendarmes y policías, no sólo antiterroristas, tengan en cuenta esa presencia en su agenda diaria. No se baja la guardia. Todos los días se comprueban desde los Pirineos hasta los Alpes los registros de hoteles, cámpings y albergues rurales, los alquileres en efectivo de viviendas y locales por personas con acento español, los robos de vehículos con las llaves puestas y los automóviles que aparecen incendiados o sumergidos en ríos y lagos.
El ministro del Interior, Brice Hortefeux, declaró el jueves que Francia tiene identificadas tres tipos de amenazas terroristas en su territorio: la kurda, la islamista y ETA, «una organización antigua, arraigada y violenta, que es responsable de la muerte de 828 personas». En el caso vasco, la amenaza ha cobrado gravedad con la exportación de la lucha armada al escenario francés con una serie de atracos por comandos de operaciones especiales. Estrenada hace una decena de años con el asalto a un polvorín en Bretaña, la lista ha encontrado colofón sangriento con la muerte a tiros del brigadier-jefe Jean-Serge Nérin en una de esas acciones.
Un documento del antiterrorismo galo concluye que ETA, antes de su declaración de alto el fuego permanente, se había encargado de «procurarse los medios necesarios a la reanudación en todo momento de sus acciones armadas». Como apoyo a la afirmación, enumera la relación de robos perpetrados previamente en los diferentes puntos cardinales de Francia: el 22 de abril de 2005 fueron robadas cuatro toneladas de clorato en Poitou-Charentes; el 5 de octubre de 2005, soportes para la falsificación de miles de documentos de identidad en Mediodía-Pirineos; el 22 de diciembre de 2005, 1.290 kilos de aluminio en polvo en la región Centro y el 15 de marzo de 2006 30.000 placas vírgenes y doce troqueladoras en Ródano-Alpes. Se añade, ya durante la tregua, el robo de 300 armas y 60.000 cartuchos, el 23 de octubre, en Lengua de Oc-Rosellón.
«Podía haber pasado antes»
Un informe de síntesis, elaborado en París por los servicios antiterroristas, dictamina que «ETA dispone en Francia de bases sólidas». «Debido a la actividad de la policía francesa, ETA ha ampliado su zona de repliegue a todo el suroeste de Francia, que va desde Charente-Marítima hasta el Puy de Dôme pasando por Limusín, e incluso más al norte desde hace unos años». El área metropolitana de París, Normandía y Alsacia son los últimos bastiones de esta propagación hacia latitudes septentrionales.
Este documento, fechado a finales de 2009, ya certificaba que «los miembros de ETA no dudan en abrir el fuego contra las fuerzas del orden para asegurar su huida». A este respecto, mencionaba el asesinato de dos guardias civiles el 1 de diciembre de 2007 en Capbreton (Las Landas) y el disparo que hirió a un gendarme el 8 de junio de 2009 en los alrededores de Sainte-Enimie (Lozère). «La bala impactó en el parabrisas del furgón en el que estaban sentados los dos gendarmes. Si se llega a desviar un centímetro, el funcionario la recibe de lleno», recuerda un mando de la policía antiterrorista para ilustrar su observación de que la primera muerte de un agentes francés «podía haber pasado antes». «Ya es tradicional que los etarras adopten todos los medios para escapar cueste lo que cueste. No lo tenemos documentado, pero sabemos que la dirección ha impartido la consigna de no obedecer las órdenes conminatorias de las fuerzas del orden», señala el documento de los servicios antiterroristas.
Frente a la teoría mayoritaria de la escalada violenta en la radicalización y el se veía venir, otra corriente de opinión en los círculos especializados franceses esgrime la tesis del pecado de juventud. «ETA está en gran parte decapitada en el territorio nacional y sin duda los reclutas están un poco menos formados, lo que explica lo que desgraciadamente ha ocurrido», teoriza Hortefeux.
La idea es compartida por una fuente judicial que percibe en el asesinato del brigadier, «más que una decisión de ETA», la consecuencia de que hay «gente menos formada que reacciona de manera más impulsiva». Desde su punto de vista, resulta complicado garantizar que el salto cualitativo representado por el acontecimiento vaya a ir acompañado por un refuerzo sustancial de la represión contra los etarras. «Ya se iba a por ellos. El problema es que ha ocurrido en mitad de las elecciones regionales y se está utilizando con fines políticos como si fuera un caso de delincuencia común cuando no tiene que ver. De momento no se nos ha dicho que vaya a ver un aumento de medios y efectivos en la lucha contra ETA», reflexiona con una pizca de escepticismo.
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