Fumata blanca. Al menos eso parece, porque el gobierno municipal anunció ayer con toda solemnidad que arranca por fin la operación de Auditz Akular y sus viviendas públicas. A la larga tramitación de este proyecto para el Ensanche de Altza se sumaron algunas reticencias internas en el seno de la coalición que forman PSE y Aralar-Alternatiba y, sobre todo, la posición de los promotores privados, que cuentan con más del 50% del suelo, a iniciar la operación cuanto antes. Ascongui, patronal de la construcción, afirmaba ayer mismo que la edificación de estas 3.000 viviendas no era posible.
Sin embargo, el Ayuntamiento ha decidido lanzarse con fondos propios y rediseñar la operación para poder comenzar la construcción lo antes posible. A principios del próximo año porque, en los plazos dados ayer por el propio concejal de Urbanismo, Jorge Letamendía, se fija en finales de este 2010 la fecha para sacar a licitación la primera fase.
Dividir en dos etapas la edificación de este barrio, que exige movimientos de tierras muy importantes tanto en Landarro como en la loma de Miravalles, es la primera decisión tomada para que la operación sea posible.
Esta primera fase sería la que se desarrolla entre el Altza construido y lo que será la gran avenida central del nuevo barrio, así como unos bloques del otro lado de este vial principal. Constaría de 1.182 viviendas y apartamentos, todos ellos de alguna modalidad de la vivienda de protección oficial y será el Ayuntamiento la que la licite. Y la que la financie en el caso de que se reitere la negativa de los promotores privados a iniciar la obra. ¿Cómo? Con 60 millones de euros de desembolso a cargo de los presupuestos municipales que se recuperarían una vez que las viviendas tuvieran su adjudicatario y abonara su precio.
«Somos nosotros los que tomamos la decisión», explicó Letamendía, «y nosotros los que adjudicamos la obra en pleno proceso de crisis económica e inmobiliaria, en el que la gente de esta ciudad sigue necesitando pisos protegidos». El panorama, según el edil, es que esta primera fase sale adelante, sea con recursos públicos, (el Gobierno Vasco se implicaría) o con el respaldo de los privados. Éstos pueden participar en la construcción y en las cargas de urbanización de la primera fase, o hacerlo sólo en la segunda, en la que quedarían pendientes más pisos hasta llegar a los 3.333 que configurarán la promoción. El gran espacio libre de esta etapa es el parque de Miravalles, llano y de uuna extensión mayor que el de Arria de Altza.
Porque se confirma la información de este periódico de que la viabilidad del proyecto de Auditz Akular pasa por construir 200 viviendas más. No será necesario modificar el esquema ni las parcelas. Estas nuevas edificaciones que suponen entre el 5% y el 6% del total, se distribuirán, primero, en los edificios que linden con el vial principal de la segunda fase, es decir, la opuesta a la que está más cercana al Altza ya construido. Además, también en esta segunda fase, las parcelas tringulares que estaban concebidas en un principio se transforman en rectangulares, similares a las de una plaza de manzana cerrada, pero con una apertura lateral. Y con la posibilidad de que cada vivienda tenga ventanas en los dos extremos, lo que supone más luz y ventajas medioambientales.
Otra remodelación del diseño, también en la segunda fase, es que las entradas a las plazas se realizarán con el modelo Venta Berri, es decir, con pisos sobre el arco que se configuraría en las entradas y sendas peatonales que comunican unas manzanas con otras.
La última modificación es de más calado, ya que 145 de las viviendas tasadas más caras se convierten en libres. Respecto al régimen de los nuevos 200 pisos, se aplica la misma proporción que en resto del barrio: el 55% (110) de VPO, el 20% (40) de vivienda tasada especial y el 25%, (50) de libres.