El PNV desea evitar a toda costa que le pase como a Mariano Rajoy con el caso Gürtel. El EBB es plenamente consciente de que la simple sospecha de que sobre el partido pueda planear la sombra de la corrupción le puede pasar una abultada factura en las urnas y, sobre todo, convertirle definitivamente en 'un partido más', con las mismas debilidades mundanas que otros e idénticas consecuencias. Por eso, la consigna a seguir es contundencia, eficacia y rapidez. Iñigo Urkullu quiere manejar la crisis sin paños calientes y minimizar «lo más rápido posible» el impacto del terremoto político en la credibilidad y «honorabilidad» del partido, como demuestra la fulminante dimisión, ayer, del rostro principal de la supuesta trama corrupta, el diputado foral alavés Alfredo De Miguel.
Según las fuentes consultadas, aunque en los estatutos jeltzales no existe la figura de la suspensión temporal o total de militancia, el resto de imputados podría seguir un camino similar y abandonar sus cargos si se siguen acumulando los indicios contra ellos. La expulsión definitiva del partido, en cambio, debería esperar a una hipotética sentencia condenatoria o bien a que los tribunales internos acumulasen pruebas «concluyentes» que corroborasen la culpabilidad de los militantes detenidos el martes y ya en libertad.
Cabreo y desánimo
Las palabras más repetidas entre los cargos consultados son «desolación», «cabreo» y «desánimo». En Sabin Etxea, el cuartel general de los jeltzales, se admite «tensión» y «malestar» pero se apela a la «tranquilidad» que, aseguran, les da la convicción de saber que el partido «está al margen» de cualquier actividad ilícita que pudieran haber desarrollado el 'hombre fuerte' de la formación en Álava y los otros siete 'fontaneros' y militantes implicados, entre ellos un burukide del Araba Buru Batzar y un asesor del Tribunal de Cuentas.
De hecho, desde el entorno de Iñigo Urkullu -que ve con alivio que los imputados hayan quedado libres sin fianza, lo que les hace presumir delitos «menores»- se niega cualquier vinculación del supuesto cobro de comisiones ilegales por la compraventa de terrenos en el parque tecnológico de Miñano con la financiación del partido. «Esto no tiene nada que ver con las finanzas del PNV», aseguran, y recuerdan que el instructor está «investigando a ocho personas», que el sumario es todavía secreto.