La pista del comando de ETA que asesinó el martes a un brigadier cerca de París conduce al centro de Francia, una zona en la que últimamente se ha encontrado pentrita y se han detectado movimientos etarras en torno a canteras con explosivos. La investigación ha permitido establecer que el único detenido, Joseba Fernández Aspurz, efectuó al aire un primer disparo que preludió el tiroteo, probablemente con la intención de alertar a los cómplices que acudieron en su ayuda y mataron al policía.
El ministro del Interior francés, Brice Hortefeux, pronosticó ayer que los fugitivos, por lo menos cinco, no permanecerán huidos mucho tiempo. «La investigación progresa rápidamente y su identificación se está realizando gracias a testimonios concordantes», declaró a primera hora del día en los micrófonos de la radio RTL.
La Policía Judicial ha tomado declaración a los encargados del comercio de compra-venta de automóviles usados asaltado previamente por dos hombres, uno con gafas redondas, y una mujer de melena rubia que actuaron a cara descubierta. También ha contrastado las diferentes versiones de los tres patrulleros indemnes, que se encontraban en lugares diferentes en el momento del tiroteo y no vieron a todos los agresores.
Se ha llegado a la conclusión de que la primera fase del tiroteo consistió en realidad en un solo disparo efectuado al aire por Fernández Aspurz, que fue desarmado y esposado por los policías. Cuando los agentes neutralizaban a los otros tres integrantes del comando sorprendidos en su compañía, varios cómplices irrumpieron en el lugar a bordo de un BMW y de un Renault Espace.
Sus ocupantes abrieron fuego a discreción e hirieron mortalmente al brigadier-jefe Jean-Serge Nérin antes de darse a la fuga con uno de los activistas que acababa de ser arrestado. Los otros dos cómplices huyeron a pie. Según informó el diario Le Parisien, uno desapareció en un bosque cercano y el segundo tomó un autobús. Un policía citado por este periódico señaló que «se estima en siete el número total de sospechosos» y que entre ellos había «jóvenes pero también personas de más edad».
En la citada entrevista radiofónica, Hortefeux desveló que uno de los cinco automóviles abandonados por el comando había sido robado el pasado 16 de febrero en la región de Auvernia (centro de Francia), «según las técnicas operatorias de ETA». Se trata de un Peugeot 307 en el que se supone que se desplazaba parte del grupo y que fue sustraído con las llaves puestas en el municipio de Lurcy-Lévis, perteneciente al departamento de Allier.
En esta provincia fue desmantelado el pasado 19 de febrero un zulo que contenía siete kilos de pentrita, el explosivo con el que se ceban las bombas-lapa. La localización del escondite fue desvelada por Faustino Marcos Alvarez, detenido en Port Bou (Gerona) en un tren procedente de Francia el 16 de febrero, el mismo día en que fue robado el Peugeot 307.
Una línea de investigación relaciona a Marcos con Lorenzo Aiestaran y Beñat Aginagalde, detenidos el 28 de febrero último en Normandía junto al entonces presunto jefe del aparato militar Ibon Gogeaskoetxea. Se sospecha que ambos habían merodeado en los días previos por canteras del centro de Francia, instalaciones en el punto de mira de la logística militar de ETA por poseer dinamita y explosivos industriales.
Marcos también utilizaba el zulo descubierto el pasado 24 de agosto en la localidad de Montclar (Aveyron) que contenía 117 placas sin troquelar. Procedían del atraco perpetrado en un taller de Replonges (Ain), a unos 70 kilómetros al norte de Lyón, de donde un comando de ETA se llevó el 15 de marzo de 2006, una semana antes de la declaración de la última tregua, 30.000 planchas vírgenes y doce troqueladoras.
Arma de Vauvert
Hortefeux reveló que en uno de los coches abandonados por el comando que mató al brigadier había un juego de placas procedente de ese asalto. Además confirmó el hallazgo de un revólver 357 Magnum procedente del asalto perpetrado por un comando de ETA en una armería de Vauvert, cerca de Nîmes (sudeste de Francia), durante el alto el fuego.
El ministro del Interior, que subrayó los «resultados espectaculares» de la colaboración franco-española, apuntó que «ETA está en gran parte decapitada» en Francia. «Sin duda los reclutas están un poco menos formados, lo que explica lo que desgraciadamente ha ocurrido», dijo.