Dimisión. Alfredo de Miguel, el alto cargo del PNV alavés imputado por el juez de los delitos de cohecho, blanqueo de capitales y tráfico de influencias por el presunto cobro de comisiones ilegales en diversas operaciones de compraventa de terrenos en el parque tecnológico de Miñano, presentó ayer por carta su renuncia como diputado de Administración Local y Equilibrio Territorial pese a considerarse «inocente». Así lo acordó en una breve conversación telefónica mantenida por la mañana con el diputado general, Xabier Agirre, quien ya había advertido de que si el miércoles -día de la detención junto a otras siete relevantes personas vinculadas al PNV- salía del juzgado con cargos, como así sucedió, «lo correcto» sería que el propio De Miguel tomara la iniciativa y presentara su dimisión en lugar de verse obligado a destituirle. Según las fuentes consultadas, todo discurrió según el guión previsto. Sin embargo, no fue hasta primera hora de la noche cuando la misiva llegó a manos del Ejecutivo foral.
No fue la única dimisión. También trasladó al presidente de la Caja Vital, el socialista Gregorio Rojo, que deja la vicepresidencia segunda de la primera entidad de ahorros de la provincia, un cargo que ocupa desde que hace dos años PSE y PNV pactaran repartirse los órganos de dirección de la caja.
La decisión de De Miguel, que anoche emitió un comunicado negando las acusaciones que se le atribuyen y denunciando su «indefensión» por el secreto de sumario, no ha sorprendido a nadie. La firmeza con la que el diputado general se expresó apenas dos horas después de conocer la detención -se produjo en su domicilio particular a las 7.00 horas por la Ertzaintza- no dejaba lugar a dudas. «Presunción de inocencia lo primero, pero también tolerancia cero y puertas abiertas con la Justicia. Si se demostrase cualquier tipo de responsabilidad, aunque sea la más mínima, lo correcto sería que dejara su cargo», recalcó Agirre. Dicho y hecho.
Ayer no hubo manifestaciones públicas, ni del diputado general ni del presidente del Araba Buru Batzar (ABB), Iñaki Gerenabarrena, quien también compareció el miércoles -siete horas después de Agirre- para defender la «honestidad» de su partido y escudarse en el secreto de sumario para evitar dar nombres o pronunciarse sobre las detenciones. No hay que olvidar que además de Alfredo de Miguel fueron arrestados destacados integrantes del 'aparato' del partido en la provincia como Alfonso Arriola, presidente del parque tecnológico entre 2003 y 2007 y ahora asesor del Tribunal Vasco de Cuentas; Aitor Tellería, ex juntero y actual burukide del ABB y director del Centro de Empresas e Innovación de Álava; Koldo Otxandiano, ex director del Instituto Foral de Bienestar Social o Iratxe Gaztelu, candidata del PNV por Álava en las últimas elecciones autonómicas (no salió al ir en el puesto 18).
Y pese a todo, pese a sufrir este duro golpe en la línea de flotación del partido a sólo un año de las elecciones forales y locales, Gerenabarrena, que lleva un par de días 'encerrado' en la sede de Vitoria con el presidente del EBB, Íñigo Urkullu, no quiso valorar la dimisión de De Miguel, su 'mano' derecha y fiel escudero desde hace ocho años (rechazó, al igual que Agirre, una petición de entrevista, aunque el presidente del ABB sí atendió a medios escritos afines).
Rápida respuesta
Sea como sea y pese a aferrarse a la presunción de inocencia «por encima de todo los demás», el PNV ha decidido borrar cualquier sospecha de duda en torno al caso sacrificando un peso pesado, a su presente y a quien estaba llamado a liderar el futuro del ABB. La dimisión se ha producido 'ipso facto', apenas doce horas después de que el hasta ayer diputado saliera del Palacio de Justicia, donde declaró ante el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Vitoria, Roberto Ramos, a lo largo de toda la jornada.
El 'leit motiv' es claro: toca mirar adelante y remar todos juntos en el momento más duro de la formación en Álava. Así se encargó de recalcarlo el propio De Miguel en su escrito: «Resulta urgente evitar una utilización política de lo que está pasando para intentar manchar el buen nombre de mi partido». Pero el «daño ya está hecho», como también confesó. Y es que la precaria mayoría que ostenta el Gobierno foral integrado sólo por PNV y EA tras el cese del diputado de Aralar (tienen apenas 16 de los 51 escaños de las Juntas) se puede ver todavía más menguada si el socio de los jeltzales opta finalmente por marcharse, como amagaron ayer los principales cargos de su formación en el territorio en un intento de desmarcarse y reubicarse de cara a las próximas elecciones.