– El miércoles vivió momentos de tensión con unos alumnos que se manifestaban en el centro y los profesores pidieron su dimisión. ¿Seve en el ojo del huracán?
– Como Musikene está en proceso de cambio, la figura de la coordinadora general parece estar en el pensamiento de todos. Confío en que tras la crispación recuperemos la calma y la reflexión.
– ¿Cómo valora el rifirrafe que vivió con un grupo de alumnos?
– Los alumnos están exteriorizando sus preocupaciones y probablemente también las preocupaciones de otros. Precisamente a los alumnos actuales no les van a afectar los cambios. Tengo la sensación de que hay otros intereses detrás de sus acciones. Y, desde luego, no hay que «salvar Musikene», porque no está en peligro. Hay que tener cuidado con su sostenibilidad y definir bien sus objetivos.
– ¿Le ha sorprendido que los profesores pidan su dimisión?
– ¿Sorprenderme?A pesar de que se está personalizando en exceso, cualquier persona en mi situación tendría que tomar medidas del mismo tipo, porque no hay tampoco muchas opciones más y la situación es la que es, objetivamente. No es una cuestión de personas sino de proyectos y de posibilidades. Los profesores quizás han tenido dificultades de comunicación y de interlocución. Musikene es un centro que tiene mucho de virtual, con profesores que vienen de lejos, con los que es difícil coincidir. Y hace falta un contacto más directo y ágil. Hay cosas que no se pueden hablar por teléfono.
– Le acusan de «ocultación sistemática de intenciones y datos».
– Habrá habido malos entendidos pero nadie quiere ocultar nada. Profesores y alumnos han tenido y tienen mis puertas abiertas. Nuestro talante es dialogante. También hay que tener en cuenta que cuando empezó Musikene la normativa sobre fundaciones era mucho más laxa que ahora, en que hay que pasar por determinados controles. Quizás estén acostumbrados a formas anteriores, más expeditivas, pero ahora hay que seguir los procedimientos y hay cosas que se tardan en comunicar porque están en estudio o no han sido aprobadas por el Patronato.
– ¿En algún momento se ha planteado dimitir?
– No. Comprendo que es una situación complicada pero en algún momento el centro tenía que tocar tierra. La realidad siempre acaba por llamar a tu puerta. Somos personas adultas y todos con el interés de que Musikene salga adelante, por lo que espero que todo se reconduzca.
– ¿Se siente sola?
– No. También recibo mensajes de apoyo de personas de la comunidad educativa que no comparten posturas de crispación. Qué duda cabe de que cuando tenga el equipo directivo completo estaré más tranquila.