Las fuerzas de seguridad francesas buscan a los integrantes del comando de ETA que el martes robó seis automóviles de alta gama en un concesionario cerca de París. Entre los huidos, por lo menos cinco pero probablemente ocho o diez, figuran una mujer rubia y el autor material del primer asesinato de un agente de las fuerzas de seguridad francesas por disparos etarras.
Tras las primeras constataciones balísticas en el lugar de los dos tiroteos registrados en pocos minutos entre policías y etarras, donde se han recogido más de una veintena de casquillos, los investigadores han llegado a la conclusión provisional de que el atentado no fue premeditado. Los agresores dispararon de manera deliberada, primero, para evitar su detención y, luego, para liberar, a los cómplices. Esta es la película de los acontecimientos:
Son las siete de la tarde del martes. Una polvareda alerta a una patrulla policial. A lo lejos un BMW se acaba de introducir a toda velocidad por un camino vecinal de tierra. Escamados por el comportamiento del automovilista, los agentes toman el atajo y sorprenden a cuatro personas, entre ellas una mujer, junto a otros tantos vehículos aparcados en un descampado. Uno de ellos lleva txapela, y repostan gasolina en los depósitos con varios bidones que tienen en las manos.
Los cuatro policías de la patrulla piensan que se trata de excursionistas de acampada salvaje, una actividad frecuente en una zona con frondosos bosques a poco más de 50 kilómetros al sur de París. Intentan entablar conversación, pero los individuos dicen no comprender el francés. El jefe de la dotación anuncia que van a realizar un control de identidad y les pide sus papeles así como los de los vehículos.
En ese instante, uno de los sospechosos grita tres palabras en español. Todos sus cómplices sacan las armas que escondían en la cintura y abren fuego. Los policías responden con sus armas. Los agresores son neutralizados sin que se registren heridos en el tiroteo.
Fuego sin mediar palabra
Los agentes comienzan a esposar a los detenidos cuando en el camino vecinal irrumpen otros dos automóviles. Los ocupantes, cuyo número se desconoce con exactitud, abren fuego sin mediar palabra. Rescatan a uno de los pistoleros desarmado por los policías y se dan a la fuga a bordo de un Renault Espace. Otros dos cómplices aprovechan la confusión para huir a pie. El cuarto arrestado, que ya había sido esposado, es inmovilizado por los patrulleros, que se habían puesto a salvo de los disparos. Pero el jefe de la dotación no responde a sus llamadas.
El brigadier Jean-Serge Nérin yace inerte tendido en el suelo con su arma todavía en la mano. Tres proyectiles le han impactado en el tórax a pesar de que estaba protegido por un chaleco antibalas. Un disparo, mortal de necesidad, penetró en su cuerpo por un costado y le perforó una arteria pulmonar. La autopsia practicada ayer dictamina que pereció a causa de una hemorragia interna masiva.
Los tres agentes ilesos dan la voz alerta por la radio de su coche-patrulla. A los pocos minutos llegan refuerzos y los servicios asistenciales. Los socorristas prodigan durante media hora masajes cardíacos al herido sin éxito. A las 19.50 horas es declarado muerto en la ambulancia que le conduce al hospital. ETA acaba de matar por primera vez a un policía francés en un camino apartado del municipio de Villiers-en-Bière (departamento de Sena y Marne.
El único detenido declara ser militante de ETA, da su identidad verdadera y se encierra en un absoluto mutismo. En su poder es intervenido un revólver 357 Magnum del calibre 11.43 milímetros. Procede del asalto perpetrado por un comando de ETA en una armería de Vauvert, cerca de Nîmes, durante la última tregua. El arrestado, identificado como Joseba Fernández Aspurz, ha encañonado y disparado con su arma a los patrulleros en el primer tiroteo. Pero no es el autor material de los tiros mortales pues se encontraba esposado en el segundo enfrentamiento.
Los investigadores recuperan cinco automóviles robados. Son berlinas de gran cilindrada que acababan de ser sustraídos de un concesionario cercano, atraco del que la patrulla no tenía noticia cuando intervino. Enseguida comprueban que un comando de tres personas, incluida una mujer, ha asaltado el aparcamiento que la empresa de compraventa de vehículos usados Auto Compact tiene en el municipio limítrofe de Dammamrie-les-Lys, perteneciente al mismo departamento de la región de Isla de Francia (área metropolitana de París).
El empleado del establecimiento, un garaje al aire libre cercado por una alambrada, explica que los asaltantes le han encañonado, amordazado, maniatado y exigido las llaves de los automóviles elegidos para llevárselos. Testifica que una mujer rubia formaba parte del comando. Presa de un ataque de nervios es trasladado a un establecimiento sanitario para ser atendido.
Coches de alta gama
Según fuentes antiterroristas españolas, el comando actuó con el objetivo de robar varios coches de alta gama para pasar desapercibidos en sus desplazamientos y operaciones pues ese tipo de flota es propia del narcotráfico y el gran bandidismo. Hasta la fecha ETA se apoderaba de coches aparcados con las llaves en el contacto mientras sus propietarios hacían compras o tomaban consumiciones en establecimientos de localidad rurales.
Otras fuentes españolas de la lucha contra ETA mostraron su sorpresa por la ambiciosa operación y el elevado grado de elaboración del modo operatorio. Algunos especialistas no descartan que las berlinas estuvieran destinadas a perpetrar atentados en España antes de Semana Santa y la celebración del Aberri Eguna del próximo 4 de abril.