El brigadier-jefe Jean-Serge Nérin, primer agente de las fuerzas de seguridad francesas asesinado por miembros de ETA, era un policía experimentado que iba a jubilarse dentro de dos años tras haber ejercido durante toda su carrera en la comisaría de Dammarie-les-Lys, en el departamento de Sena y Marne.
En un comunicado oficial, el palacio del Elíseo anunció que el presidente francés, Nicolas Sarkozy se desplazará hoy a Sena y Marne para «reunirse con la familia de la víctima así como con los policías de este departamento con el fin de testimoniarles la solidaridad de toda la nación».
Sus compañeros convocaron una jornada de duelo y celebraron una concentración de homenaje en la localidad, conmocionados por la pérdida de un mando que tuvo la mala suerte de que un proyectil letal le perforara una arteria pulmonar a pesar de ir pertrechado con un chaleco antibalas.
«Apreciado por todos»
Nacido en Cayenne (Guyana francesa), Jean-Serge Nérin era padre de cuatro hijos: una hija de 32 años, uno de 18 años y dos gemelas de 16. «Era un muy buen profesional apreciado por todos, extremadamente estricto y al mismo tiempo muy humano», resaltó un antiguo comisario de policía de Dammarie-les-Lys.
«Era alguien con el que se podía contar, siempre disponible», añadió en declaraciones publicadas por el diario Le Parisien. «Es una gran pérdida. Recibió después de veinte años de carrera la Medalla de la Policía Nacional y además, cuando yo era comisario, fue premiado por la gran gestión en su brigada», recordó.
El diputado y alcalde de Dammarie, Jean Claude Mignon, señaló por su parte que «todo el mundo está hundido. Las autoridades han instaurado una célula de atención psicológica a los agentes de la localidad. «Este policía hizo toda su carrera aquí y era un gran profesional», observó el alcalde, perteneciente a la conservadora UMP, el partido del presidente francés, Nicolas Sarkozy. «Los malhechores no le dieron ninguna oportunidad. Me inquieta ver que no dudaron en servirse de sus armas», afirmó preocupado.
El crimen viene a sumarse a la reciente muerte en acto de servicio de otro policía de Sena y Marne a punto de jubilarse. El pasado 27 de diciembre Patrice Pont, cabeza de familia de 52 años, fue aplastado contra una pared por los atracadores que intentaban escapar en un todoterreno robado en la localidad de Montévrain. El agente, destinado en Chessy, sucumbió a sus heridas tres días después en el hospital. Un millar de policías asistieron el pasado 6 de enero a su funeral en presencia del ministro del Interior, Brice Hortefeux.