La flota vasca se lanzó ayer a por la anchoa y consiguió cerca de 80.000 kilos, que fueron descargados en diferentes puertos, con la consiguiente reducción de precios en lonja debido a la mayor oferta. Hubo variedad de precios en función del tamaño de la anchoa, pero éstos fueron mucho menores que los registrados el martes con la descarga de los primeros 500 kilos de la temporada tras los cinco años de veda del caladero. Como curiosidad, el precio de la anchoa alcanzó un nivel similar al que tuvo en el primer desembarco de la última campaña antes de que se decretase el cierre de la pesquería. El 23 de abril de 2003, se descargaron 200.000 kilos en los puertos guipuzcoanos a un precio medio de 4,2 y 4,8 euros en lonja.
En Pasajes, la anchoa osciló entre los 4 y 10 euros por kilo en lonja, según tamaños, mientras que en Ondarroa el mayor precio pagado fue de 5,85 euros. Emiliano Sánchez, presidente de la Asociación de Mayoristas de Gipuzkoa, comentó que «he comprado anchoa pequeña, de 50 granos o piezas en el kilo, a precios de entre 2,5 y 5 euros, mientras que la mediana, de 33 a 35 granos, superaba los 5 euros». Los precios en las pescaderías eran ayer el doble de los pagados en lonja. Esta anchoa también registró menores precios en las pescaderías que los inalcanzables del martes.
Los arrantzales no pueden asegurar todavía una oferta regular, con tan sólo dos días de pesca, y están a la espera de conocer la evolución de las capturas en días próximos. Asimismo, durante la jornada de ayer sólo salieron a faenar la mitad de los 185 barcos que tienen licencia para esta pesca y no hubo abundancia de descargas en los puertos. Por tanto, no se pueden hacer vaticinios sobre cómo va a transcurrir la campaña hasta no entrados los meses de abril y mayo, con un mayor calentamiento de las aguas, que propiciará capturas más importantes.
Se toman en serio los cupos
La descarga de ayer tampoco supone una gran cantidad para los criterios de autorregulación que tienen que cumplimentar los arrantzales, de cara a no agotar la cuota de los 5.400.000 kilos de anchoa impuestos por la UE. Para sacar rentabilidad a esa cuota, en los acuerdos alcanzados por las cofradías de pescadores en Gijón se estableció un cupo semanal de 900 kilos de anchoa por tripulante embarcado. Así, un buque con una tripulación de 10 hombres sólo puede capturar 10.000 kilos de lunes a viernes. Para evitar posibles descargas masivas de anchoa que pudieran ocasionar una fuerte caída de precios se estableció un máximo de 5.000 kilos diarios por barco para la anchoa menor de los 35 granos en el kilo.
De hecho, los arrantzales se han tomado en serio el cumplimiento de dichos topes. «Tenemos que salir a pescar porque dentro de unos días pueden darse malos tiempos e igual no pescamos nada, y también vienen la Semana Santa, en la que no hay faenas. La mar está llena de sorpresas, pero tenemos unos criterios de autorregulación con los cupos semanales, con lo que esperamos obtener rentabilidad en este primer año de campaña, tras una dura y larga veda. Después los precios son una incógnita. Si cumplimos los topes establecidos, podremos administrar muy bien la cuota tope», señaló el presidente de la Cofradía de Pasajes, Jaime Tejedor.
Ésta no era la opinión de Emiliano Sánchez, quien consideraba «poco inteligente una oferta regular de pesca de anchoa pequeña en momentos de baja demanda, como los que se pueden producir mañana, viernes». «Si van a agotar la cuota con anchoa pequeña y bajos precios en lonja, no van a poder obtener rentabilidad», concluyó.