La primera anchoa del Cantábrico, después de cinco nefastos años de veda, se descargó ayer en los puertos de Hondarribia y Getaria, a primera hora de la mañana, por parte de cuatro barcos guipuzcoanos. En total, entre todos ellos se desembarcaron cerca de 500 kilos. Dichos barcos que iban a capturar sardina se encontraron con la primera anchoa de primavera. De hecho, se descargaron ayer, entre todos los puertos, 200.000 kilos de sardina que fueron vendidos para fábricas y para carnada.
Los barcos guipuzcoanos, que capturaron la especie, habían trabajado a 3 y 4 horas de nuestra costa, con lo que se hace necesario esperar si en los próximos días siguen las capturas, para poder confirmar que se pueda regularizar su captura por la flota.
La anchoa descargada tuvo un tamaño entre 30 a 35 granos o piezas en el kilo, un tamaño mediano tirando a grande, y su aparición, mezclada con sardina, hace presagiar que se trataba de una captura esporádica. Por ello, los arrantzales se mostraron cautos con esta primera descarga. Según expresó, Leandro Azkue, director de Recursos de la Federación de Cofradías de Gipuzkoa, «es necesario esperar si es posible conseguir una oferta regular con capturas continuadas en el tiempo. Creo que al estar mezclada con sardina, capturada en marzo, puede tratarse de una pesca puntual y prematura».
«Vendida como churros»
No obstante, la importancia de la jornada fue la consecución de la primera anchoa de campaña, después de haber estado prohibida su captura cinco años. Esta primera anchoa consiguió además buenos precios en lonja, entre 15,70 a 18 euros-kilo. La demanda tiró fuerte y la anchoa alcanzó precios desconocidos en las pescaderías, entre 21 y 22 euros-kilo. El hecho no se había ofertado anchoa del Cantábrico desde mucho tiempo atrás hizo que los compradores se hicieran de forma rápida con la especie. «Se vendió como churros. He comprado 11 cajas de anchoa para la pescadería Sotero de Donostia. Otras cajas han ido a Madrid y algunas más a otras pescaderías donostiarras», señaló Emiliano Sánchez, de la Asociación de Mayoristas de Gipuzkoa
En un principio, los arrantzales pensaban iniciar las faenas a mediados de abril con el aumento de temperaturas, pero el cierre de la pesca de verdel por el agotamiento de la cuota ha obligado a dirigirse a otras especies alternativas, como la sardina y chicharro. Fue en ese momento, cuando entró la anchoa mezclada con sardina.
Por ello, para evitar pescas masivas de anchoa, la Interferativa de Federaciones de Cofradías del Cantábrico adoptó unas medidas de autorregulación, ya que no se puede olvidar que flota del Cantábrico dispone de una cuota de 5.400 toneladas, del total de 7.000 toneladas de TAC (Total Admisible de Capturas) establecido por Bruselas para el presente ejercicio. Esta cantidad, considerada, casi como un tesoro, para un volumen de 130 embarcaciones ha quedado autorregulada con unos topes de 900 kilos por hombre-día y 5.000 kilos por barco que trata de evitar que se agote la anchoa en pocos días como ha ocurrido con el verdel. Por ello, los arrantzales están confiados en que esta primera anchoa no genere una caza desmedida de la especie aprovechando los buenos precios. Las cofradías establecen estos topes en la necesidad de conseguir un sistema de gestión que permita obtener la máxima rentabilidad a la actividad pesquera de la flota. Tampoco, se puede olvidar que el tamaño de la anchoa capturada es otro de los aspectos importantes a la hora de establecer un sistema de gestión del cupo. Los pescadores aprecian que la mayor cotización corresponde siempre a la anchoa grande, adulta. Eso sí, la primera descarga demostró el hambre de anchoa, entre los arrantzales especialmente y entre los consumidores también, con lo que fue recibida con notable satisfacción. «Espero que esta primera descarga sirva para animar a la venta», dijo Sánchez.