La empresa Gorostidi de Tolosa, dedicada a la fabricación de maquinaria de papel y una de las más importantes de la comarca, encara un momento decisivo, ya que ha entrado en concurso de acreedores, lo que permitirá dilucidar su futuro. Con todo, un centenar de trabajadores de dicha empresa ha creado un nuevo proyecto industrial, denominado Pamachto, que garantiza, con apoyo institucional, los compromisos de pedidos de Gorostidi y trata de relanzar en la comarca la actividad de bienes de equipo en el mercado del papel.
Una actividad que en el caso de Gorostidi daba empleo directo a 167 trabajadores y que generaba otros 600 puestos indirectos.
Antes del verano del 2009 la empresa explicó a los trabajadores que no tenía posibilidad de afrontar la deuda que arrastraba, por lo que se vería abocada a solicitar un proceso concursal, antigua suspensión de pagos. El pasado 3 de marzo solicitó oficialmente dicho proceso. El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Donostia ha admitido el mismo y ha declarado el concurso de acreedores, que está en vigor desde el pasado día nueve.
El juez ha nombrado ya a los tres administradores concursales que tutelarán el devenir de la empresa. Se trata de un abogado, un economista y una persona nombrada por el principal acreedor. Los acreedores dispondrán de un mes para acreditar su deuda con la empresa. Pasado ese tiempo el juez deberá decidir si propone un convenio de acreedores o se liquida la empresa.
Los problemas económicos de Gorostidi saltaron a la luz pública en enero de 2009, después de que la empresa presentara un ERE temporal, por la mitad de la jornada, para 137 de sus 157 trabajadores. La dirección justificó el expediente por la suspensión de pedidos que sufrió la compañía familiar a finales de 2008 como consecuencia de la crisis económica.
Una crisis que puso en evidencia los problemas de liquidez que tenía la empresa, y que se vieron agravados, aunque parezca contradictorio, en los primeros meses de 2008 por «exceso de trabajo», como admitía su entonces director financiero, Miguel Ibañez. Y lo explicaba de la siguiente manera: «El trabajo de todo el año se nos concentró en siete meses, tuvimos que recurrir a la subcontratación para poder cumplir los plazos, lo que unido a una serie de problemas organizativos y estructurales hizo que los trabajos no fueran competitivos».
Los responsables de Gorostidi recalcaban que la empresa era viable porque contaba con carga de trabajo asegurada para 2010 y 2011, por los pedidos aplazados.
No obstante, los intentos de refinanciar su deuda no han fructificado, lo que le ha abocado al concurso de acreedores.
Continúa la actividad
Sin embargo, un centenar de trabajadores de Gorostidi se ha enfrascado en un nuevo proyecto industrial, denominado Pamachto, con el objetivo de relanzar la actividad de fabricación de maquinaria de papel, garantizando en todo momento los pedidos que tenía Gorostidi.
Según fuentes cercanas al nuevo proyecto, Pamachto presta servicios a Gorostidi, que se ha convertido en un cliente, aunque nace con la vocación de captar nuevos contratos.
El proyecto, que se ha plasmado hace un par de semanas, se estaba gestionando desde hace más de medio año, cuando los accionistas de Gorostidi comunicaron a los empleados que no deseaban continuar con la empresa, pero que ayudarían a realizar una liquidación ordenada de la misma.
Este hecho fue determinante para que se gestara un nuevo proyecto industrial, que ha contado en todo momento con el apoyo, también financiero, de las instituciones vascas -Gobierno Vasco y Diputación guipuzcoana-, avalado por un núcleo de profesionales con experiencia en el sector.