«No somos ni vagos ni 'bajistas' profesionales». Esto es lo que quieren dejar claro los sindicatos en la nueva comisión sobre el absentismo en la Ertzaintza, que inició su andadura el pasado jueves con el estudio de una metodología de trabajo y que se reunirá semanalmente. Las centrales y responsables del Departamento de Interior deben consensuar antes del 30 de mayo unas conclusiones en torno a las bajas en la Policía Autónoma, que presentarán al Consejo de la Ertzaintza para intentar zanjar el debate sobre esta cuestión.
La reunión de la pasada semana de este último órgano, bajo la presidencia del consejero de Interior, Rodolfo Ares, posibilitó ese foro que está compuesto por el director de la Policía Autónoma y el de Recursos Humanos, más dos representantes de cada uno de los sindicatos presentes en el Consejo de la Ertzaintza (Erne, ELA y CC OO).
Aunque todos coinciden en que se trata de un «problema heredado», la comisión se ha constituido después de la dura polémica surgida el pasado 19 de febrero, cuando el responsable de Interior señaló en el Parlamento Vasco que el índice de absentismo en la Ertzain-tza es del 12%, «el doble que en otras policías», y que había casos de bajas fraudulentas. Los sindicatos acusaron al consejero de desprestigiar públicamente al cuerpo, «al poner en duda la profesionalidad de los agentes», y de utilizar este tema como «un arma desmovilizador e instrumento político».
Las centrales aseguran a este periódico que las principales causas del absentismo son la vulneración de las condiciones laborales, la elevada carga de trabajo por la falta de plantilla y el acoso laboral, que provoca desmotivación. Añaden que el trabajo de ertzaina conlleva unos condicionantes específicos, como un mayor estrés y problemas sicológicos por la amenaza terrorista o las cuestiones de seguridad personal, la mayor accidentabilidad en esta profesión o la existencia de enfermedades no reconocidas. También exigen un concurso de traslados que evite que cientos de ertzainas deban realizar al año miles de kilómetros para desplazarse desde sus domicilios a los destinos, con el consiguiente agotamiento y riesgo para los agentes.
Denuncian que Ares «no explicó en la Cámara vasca que la cifra que aportó sobre las bajas incluye derechos adquiridos, como los permisos por maternidad o lactancia, paternidad, licencias para acudir a juicios, horas sindicales...y ocultó datos sobre los agentes con segunda actividad por discapacidad reconocida, que son alrededor de 300 efectivos sin un puesto específico».
Roberto Seijo, portavoz del sindicato mayoritario Erne, que censuró en el Consejo de la Ertzaintza a Ares sus palabras en el Parlamento y le llegó a espetar que «no somos ni vagos ni 'bajistas' profesionales», afirmación que fue secundada por las demás centrales, tiene claro que la cifra real del absentismo, por enfermedad y accidentes, es del 10,85% y que afecta no sólo a la Ertzaintza, sino a toda la Administración vasca. «Pero parece que nosotros somos los patitos feos, y el consejero pretende así detener el debate sobre la ampliación de la plantilla del cuerpo», indica. Afirma que «si Ares tiene constancia de agentes que se acogen a bajas de forma fraudulenta debe aplicar el régimen disciplinario contra ellos, pero no echar en cara públicamente el dato del absentismo a todo el colectivo, acusando incluso a los médicos que certifican esas bajas». En este sentido, el Sindicato Médico de Euskadi ha advertido al consejero de Interior de que «no acepta presiones».
Carga laboral
Los sindicatos consideran injusto que el consejero compare el índice de absentismo en la Ertzaintza con el de otros cuerpos policiales, «ya que las condiciones laborales y las tareas no son iguales en todas». Recalcan que los er-tzainas asumen cada vez más tareas relacionadas con la protección a personas amenazadas por ETA, la seguridad de las obras del TAV, la lucha contra la violencia callejera y el enaltecimiento del terrorismo, así como la vigilancia de actos de todo tipo, desde deportivos a culturales.
Seijo señala que «hay agentes que llegan a hacer 1.900 horas de trabajo de más al año y somos el único organismo de la Administración vasca en el que no se realizan sustituciones cuando alguien coge la baja, como ocurre en Osakidetza y Educación, y a pesar de que haya dinero para eso». Cree imprescindible para atajar el absentismo que Interior suscriba un seguro privado que logre acortar los tiempos de recuperación de un agente en baja por una enfermedad o lesión. Incide en que existe una gran desmotivación en el cuerpo, con graves situaciones de acoso laboral, ya que «aquí domina el 'ordeno y mando, y punto', pero Interior no está dispuesto a adoptar medidas disciplinarias o de otro tipo contra los mandos o jefes que los cometen». Esta denuncia es compartida por el resto de centrales sindicales consultadas.
Sobre la nueva comisión, el portavoz de Erne afirma que llevan diez años reclamándola y que será efectiva «si existe voluntad política para resolver el problema y si Interior quiere entrar en todos los puntos». Anuncia que su sindicato comparecerá este miércoles en el Parlamento Vasco y rebatirá con datos las palabras de Ares en la Cámara.
Desde ELA-Ertzaintza se denuncia una «utilización política de la Ertzaintza» y que Ares compareció en el Parlamento «para contrarrestar el debate sobre la ampliación de la plantilla, que está cada vez más envejecida, y con mayor carga laboral, lo que ha provocado un mayor número de horas extras y el incremento de la desmotivación». Critica la implantación de un sistema de trabajo «basado en la estadística y en el modelo de gestión de la empresa privada».
Esta central confía en que la comisión no sea «una cortina de humo». Señala que «nos resulta curioso que el departamento nos diga que los datos que nosotros aportamos, cuyas fuentes son las jefaturas territoriales, son erróneos y que los buenos son los que a partir de ahora se nos van a facilitar». Asegura que por ejemplo en Gipuzkoa la tasa es del 7,51% y que hay que diferenciar los casos por edades, sexos y lugar donde residen y trabajan los agentes.
Roberto del Agua, de Comisiones Obreras, censura que Ares hablara del absentismo antes en el Parlamento Vasco que en el Consejo de la Ertzaintza, al tiempo que le acusa de «manipular la realidad». Recalca que «en las divisiones de lucha antiterrorista y contra la criminalidad, al igual que en los puestos administrativos, el índice de abstención puede ser del 5%, pero en el caso de los patrulleros de Seguridad Ciudadana y de Tráfico hay picos del 60%». Por eso, exige a Interior un 'mapa del absentismo' y soluciones «realistas» para acabar con «las malas relaciones humanas en el cuerpo, el acoso laboral y la mala gestión del personal». Espera que haya «predisposición gubernamental para ir al fondo de la cuestión» y advierte a Interior de que si la comisión «es una tomadura de pelo o para un titular de prensa no estaré ni un minuto en ella».
Por su parte, Eneko Urkijo, del sindicato Esan, asegura que el índice «real» de absentismo «era a 15 de enero del 8,35%, ya que sólo se deben computar bajas por incapacidad médica, accidente laboral o accidente no laboral». Además, resalta que la edad media de los ertzainas es de 47 años. Considera vital motivar a los agentes con «un respeto escrupuloso del calendario de trabajo, aumento de la plantilla, incremento de las medidas de seguridad y más formación continua». Cree que el sistema de trabajo no puede ser por objetivos.
Tras acordarse la comisión sobre el absentismo, Ares anunció en el Consejo de la Ertzaintza una nueva Relación de Puestos de Trabajo (RPT), para dar soporte a la organización de las nuevas divisiones: la Antiterrorista, la de Tráfico y la de Inspección y Administración. Los sindicatos lo rechazan al entender que «no contempla los puestos reales existentes» y que es «un bache que sólo busca primar al personal de confianza del consejero, ejercer un mayor control sobre los agentes y puede llevar a impulsar las macrocomisarías, en detrimento de la seguridad en zonas rurales».