El impulso que se está dando en Europa a la Bioingeniería como sector de futuro y las optimistas previsiones para una actividad íntimamente ligada a la salud y al bienestar de los ciudadanos en una sociedad cada vez más longeva que necesitará nuevos y mejores sistemas de detección y tratamiento de enfermedades, han llevado a la Universidad de Navarra a dar un paso adelante y tomar la delantera en este campo. Y lo hace con una apuesta decidida que comprende todos los ámbitos, desde el educativo al investigador, pasando por el apoyo a nuevas empresas.
En el ámbito educativo, la primera decisión fue implantar hace tres años un Máster en Ingeniería Biomédica pensado para ampliar los conocimientos de ingenieros de otras ramas (mecánicos, industriales, de materiales...). Tras un paréntesis el curso pasado, coincidiendo con la adaptación de los planes de estudio al proceso de Bolonia, este curso se está impartiendo la segunda edición. En total, han pasado por el máster una veintena de ingenieros. El Máster se desarrolla en colaboración con el Centro de Investigación de Medicina Aplicada (CIMA)de Pamplona y el departamento de Bioingeniería de la Universidad de California en Berkeley (EE UU), así como con empresas de tecnologías biomédicas.
El éxito de este postgrado y las crecientes necesidades detectadas en empresas y centros de investigación por incorporar profesionales de este perfil, han llevado a la Escuela de Ingenieros de esta Universidad en San Sebastián (Tecnun) a inaugurar este curso el grado en Ingeniería Biomédica. El primer curso cuenta con 35 alumnos. Como es habitual, Tecnun ya está firmando acuerdos con empresas del sector para facilitar prácticas y proyectos de fin de carrera a los estudiantes.
La apuesta más llamativa es, no obstante, la que comprende el ámbito investigador en el centro tecnológico vinculado CEIT, que ha creado una nueva división de investigación en ingeniería biomédica en sus instalaciones de Miramón. Esta actividad se complementa con los trabajos ligados a la bioingeniería que ya se realizaban en otros departamentos, como el de materiales, mecánica aplicada o ingeniería medioambiental, entre otros). En total, cerca de 50 investigadores forman el equipo que el CEIT dedica a la bioingeniería en cuatro líneas de investigación principales: Biorrobótica y Simulación Quirúrgica, Bioinformática, Biomems e Ingeniería de Tejidos.
La primera diseña simuladores quirúrgicos mediante el desarrollo de nuevos robots con el objetivo de lograr una cirugía más segura, menos invasora y más rápida, así como el diseño de nuevos dispositivos para mejores diagnósticos. El área de Bioinformática trabaja en proyectos relacionados con el diagnóstico temprano de enfermedades y desarrollos terapéuticos.
BioMEMS es el área encargada de la investigación de ADN, proteínas, anticuerpos y demás elementos biológicos con el fin de desarrollar nuevas estrategias de detección de virus y enfermedades. Y el área de Ingeniería de Tejidos tiene un componente más terapéutico, al estudiar el desarrollo de prótesis y dispositivos de tratamiento y curación.
Tecnun y CEIT también van de la mano en algunas investigaciones vinculadas a la detección precisa y rápida de enfermedades en los que el tiempo es un factor clave, como el cáncer. Técnicas que podrían permitir realizar un diagnóstico precoz en lugares donde antes no era posible, como los ambulatorios.