Bilbao, 1 millón
Dionisia Pérez Villar envía esta carta: «Bilbao es la ciudad tractora de una metrópoli que suma un millón de habitantes. Que ha sabido sobreponerse a una desastrosa pérdida de la más importante industria de España. Sin embargo ahí está con su Guggenheim como ejemplo del resurgir, cuando nosotros en San Sebastián tenemos los &lsquoquiero y no puedo&rsquo cubos de Moneo. Nosotros desde hace treinta años estamos en decadencia, y no hemos sabido hacerle frente. Nuestro Ayuntamiento es incapaz de arbitrar políticas positivas activas, y tenemos una serie de proyectos en barbecho. Enhorabuena a Bilbao por la ayuda del Gobierno Vasco para terminar su nuevo San Mamés, porque es un proyecto ganador y creador de riqueza a futuro. Sus fuerzas ciudadanas y políticas se unen y trabajan, por ello el éxito les llega. En Donosti necesitamos una completa remoción, que debería iniciarse con un próximo alcalde menos quejica y más creativo como donostiarra, para desarrollar nuestros indudables valores como capital de la Costa Vasca».
Igualdad
Rosa García responde a la concejala Beola: «Señora concejala, demuestra un total desconocimiento de la realidad de las relaciones sociales y laborales entre sexos, que personas como usted. parecen pretender fomentar para justificarse. Que existan desigualdades no quiere decir que existan discriminaciones. En la Administración de Justicia, donde yo me hallo, las mujeres somos mayoría, existen más juezas que jueces, y más jefas de departamentos que jefes. Y si no existen más mujeres en puestos más elevados en la jerarquía, es porque las mujeres no los queremos, bien porque no nos compensa el incremento salarial o el protagonismo e influencias, que atraen sobretodo a los hombres, con las desventajas que conllevan. Y esto es extensible a otros ámbitos profesionales. Según usted, para que no se dé esa desigualdad, ¿deberíamos renunciar a nuestro puesto para no alterar la paridad con los hombres? Las mujeres somos distintas de los hombres y esto se refleja en todo. Pero no significa que las leyes nos discriminen, o que seamos inferiores o incapaces de conseguir lo que queramos. Al menos yo no».
Hotel y Sagüés
Mari Carmen Ojangure expone: «La oposición de Félix Soto al proyecto de hotel en Sagüés es la mejor prueba de que es positivo para la ciudad, porque atraerá riqueza y turismo. En mi opinión, el hotel para Sagüés no puede ser más que una maravilla para la ciudad y espero que se haga lo antes posible con un arquitecto de prestigio que dignifique y dé categoría a esta zona donostiarra».
Capitalidad cultural
Carlos Álvarez remite esta carta: «A mí como supongo que a muchos ciudadanos nos cuesta mucho entender, qué es esto de la Capitalidad. Espero que poco a poco, aunque se guarden sus carta,s nos lo sepan explicar. Otra cosa, nos anuncian unas jornadas de 3 días en abril bajo el título, Festival Rompeolas 69, vamos que ustedes no han inventado nada. Precisamente el pasado 10 de febrero se celebró el 30 aniversario del Comienzo de la Movida. Han pasado treinta años y no son capaces de tener más imaginación. Y el título no es casual, pero si ustedes estiman que habrá más de un centenar de actuaciones, ¿por qué lo titulan 69, y no Rompeolas 100 ó 100%?. Y si quieren emular a mayo del 68 háganlo y no tengan complejos, pero da pena pensar que hayan pasado casi 50 años y estén preparando algo que podría celebrar dentro de 6 años. Leí en la entrevista a un experto que si los proyectos nacen de los políticos y sus colaboradores, malo. Y eso es lo que parece que está pasando con nuestra aspiración a ser Capitalidad Cultural. Ojalá me confunda».
Sin toldos
Laura Agirre escribe: «No entiendo que surjan protestas porque se eliminan toldos. Me parecen un residuo del pasado y creo que suponen la privatización de un espacio público que nos pertenece a todos. Lo más chocante es que algunos se quejan no sólo de quedarse sin toldo, sino también de que ese espacio no sea del que han disfrutado desde hace muchos años. Eliminar toldos no nos va a dejar más sitio en la playa a los que no lo tenemos, porque esa arena ya se la come el mar todos los días en cuanto sube la marea. Todos los sabemos. Así que las quejas son estériles. Lo lógico es que quitaran los toldos y como son tan históricos, los expusieran en el museo que está en la zona más alta de Urgull».