La villa cerrajera se ha convertido en materia de estudio para los hosteleros guipuzcoanos. El arrollador éxito del 'pintxo-pote' de los jueves «está en boca de todos los profesionales del sector», aseguraba Manuel Martínez, jefe de ventas en la zona de Bodegas Domecq. «Aquí han venido hosteleros de Eibar, Beasain, Ordizia... para ver de primera mano lo que pasa los jueves». Y lo que sucede es que seis bares de la localidad han revitalizado las calles reactivando el txikiteo mediante una sencilla y económica fórmula: una copa de crianza más tapa al precio de 1 euro.
Los hosteleros encararon la crisis que amenazaba con desertizar calles y bares promoviendo en enero de 2008 esta inédita campaña de rebajas. Los resultados, transcurrido un año, han sido espectaculares. Han conseguido «por goleada», en palabras de uno de ellos, su objetivo declarado -revitalizar las calles- logrando, de paso, incrementar la caja de sus establecimientos.
El 'pintxo-pote' ya funcionaba con anterioridad en otros lugares, como por ejemplo Vitoria, pero «no a la escala que ha alcanzado en Mondragón», aclaraba Martínez. «Donde antes no servían ni tres botellas de crianza durante todo un jueves ahora despachan más de cien en tres horas». Sus jefes «no salen de su asombro cuando les enseño las cifras» aseveraba el comercial de Domecq.
Entre los seis establecimientos participantes en esta iniciativa -Dublin, restaurante Hilarión, Hotel Mondragón, Iturriotz, Lora, Monte y Zuk Nahi- descorchan cada jueves alrededor de 720 botellas. «Un palé de 60 cajas», resumía Ezequiel Gómez, del Lora.
Aunque la media ronda las 120 botellas por bar, hay algunos establecimientos, como el Monte o el Hotel Mondragón, que «pueden llegar a las 15 cajas (180 botellas)» calculaba Martínez.
Todo ese volumen se traduce sobre la barra en unos 1.260 txikitos, a razón de 7 por botella. Una cifra que sólo cuenta a los consumidores de vino de crianza y no computa a los clientes que solicitan otras bebidas como vino corriente, Rioja, cerveza, refrescos... La cifra global de afluencia es, por lo tanto, de muy difícil estimación. Pero los efectos de «fidelización» no se han hecho esperar. Pedro Alonso, del bar Dublin, confesaba que por efecto derivado del 'pintxo-pote' «estamos consiguiendo nuevos clientes durante la semana».
Réplicas
El éxito del 'pintxo-pote' está propiciando réplicas en otros bares que se suman a título individual lanzando sus particulares promociones y ofertas. Un fenómeno idéntico se produce en Bergara, primera localidad de la comarca en emular la fórmula del 'pintxo-pote'. Los bares Ariznoa, Biko, Eusebio II, Deportivo y Etxagi ofertan cada jueves desde hace un mes una copa de crianza más tapa al precio de 1,5 euros. Sus promotores justifican este precio comparativamente más alto alegando que sirven un vino y una tapa de «mayor calidad».
Aretxabaleta ha sido la tercera localidad en sumarse a la corriente de las rebajas hosteleras. Instauró su particular 'europoteo' -en alusión al precio por la copa de crianza más tapa- el miércoles 3 con la participación de los bares Taberna Berri, Gurea, Iosu, Arlutz, Txakoli, Paulaner, Artano y Orly.
Los promotores del 'pintxo-pote' atxabaltarra han establecido el miércoles como día del 'europoteo' para evitar entrar en competencia con los jueves arrasatearra.
Márgenes
La fórmula del 'pintxo-pote' podrían incluso dar el salto fuera de la comarca. El jefe de ventas de Bodegas Domecq en la zona señalaba que «en Beasain y Ordizia están como locos por aplicar» una fórmula similar. «Pero les da miedo reducir los márgenes» explicaba Manuel Martínez.
Ahí reside el principal obstáculo para muchos hosteleros, y sin duda el motivo de las críticas que esta iniciativa ha suscitado entre otros profesionales del sector.
Martínez lo dice sin tapujos: «los márgenes del 500 por cien son los que han vaciado los bares». Y lo que han hecho en Mondragón ha sido reducir al mínimo el margen sobre el vino de crianza que, además, Bodegas Domecq les vende a «unos precios especiales». Esto ha permitido a los bares servir a 1 euro una copa que de otra forma se cobraría a 1,5 o más y además regalar una tapa (una versión reducida de un pintxo).
Pedro Alonso, del Dublin, es consciente de que «tenemos al 80 por ciento de los hosteleros en contra, acusándonos de perder dinero e impedirles a ellos ganarlo». Alonso se reía de estas críticas e invitaba a los detractores del 'pintxo-pote' a que «nos dejen perder dinero en paz».
Las cuentas, en cualquier caso, son objeto de encendida controversia. Y el entusiasmo por aplicar la fórmula del 'pintxo-pote' no es compartido por todos los hosteleros.
La experiencia no ha cuajado aún en Oñati, y Manolo, del bar Galicia, no es precisamente partidario de impulsarla. En opinión de este conocido hostelero oñatiarra, «significa trabajar gratis», porque aplicar la fórmula del crianza más tapa a 1 euro «es perder dinero». Las cuentas son claramente negativas, a juicio de dueño del bar Galicia, para quien además la calidad del vino crianza que se sirve en Mondragón «deja mucho que desear». Lo único que Manolo ve detrás de esta fórmula es «mucho jaleo» con las copas, con la cocina y ninguna rentabilidad. Sólo entraría «si los restantes hosteleros de la localidad acuerdan con el ayuntamiento poner en práctica la fórmula en Oñati.