Este verano entrará en servicio el Segundo Cinturón de San Sebastián. Bidegi, tras meses de evitar celosamente desvelar la fecha de apertura, por fin se aviene a darla: en julio, los 17 kilómetros del nuevo tramo de la A-8 serán una realidad. La Variante donostiarra se verá liberada del tráfico de paso, unos 50.000 vehículos diarios, que serán absorbidos por la nueva circunvalación.
Borja Jauregi, director de Bidegi, visitó las obras el miércoles pasado. El jueves, cuando se reunió con este periódico, señaló satisfecho: «Estoy en condiciones de afirmar que en julio, para cuando se produzcan las operaciones de tráfico de salida y regreso de las vacaciones, el vial estará abierto. Vamos un poco prietos de tiempo, pero lo conseguiremos».
El Segundo Cinturón, tras la Eibar-Vitoria, encabeza el ránking de las obras más caras ejecutadas por Bidegi: 300 millones de euros. A su vez, es una de las más reclamadas por los ciudadanos, hastiados de las retenciones y accidentes de la Variante.
Este vial registra incidentes prácticamente a diario, convirtiéndose en una ratonera para miles de conductores. La Variante acoge el intenso tráfico que genera la capital y su comarca y, además, a miles de vehículos en dirección a la frontera, en gran parte tráilers.
De ahí que los ciudadanos lleven años reclamando una solución. Ante tanta expectativa, Bidegi decidió mantener una prudencia máxima sobre la fecha de inauguración. Escaldados por otras obras, donde los retrasos han restado protagonismo a la inauguración, en este caso su director ha preferido no fijar un plazo hasta estar totalmente seguro de su cumplimiento.
Túnel de Menditxo
«Antes de comprometernos, teníamos que resolver dos graves problemas: el túnel de Menditxo y la conexión de Lasarte. Superados ambos -señala Jauregi- la obra está lo suficientemente madura como para decir que se concluirá a tres o cuatro meses vista».
El director de Bidegi explica que la agencia foral se ha impuesto el reto de abrir la carretera para el verano, con el fin de aliviar el intenso tráfico de paso que cruza Gipuzkoa durante las vacaciones. «La obra civil estaba prevista terminarla en febrero. La siguiente fase, la ejecución de las instalaciones, tenía un plazo de cinco meses, plantándonos en agosto. Me reuní con las constructoras y les dije que había que acabar para julio, con el fin de responder a las puntas de tráfico de esos meses. Estamos muy apretados, pero nada me dice que no vayamos a conseguirlo».
El Segundo Cinturón tiene como objetivo descongestionar el entorno de mayor densidad de tráfico de Gipuzkoa: Donostialdea-Bidasoa. En Intxaurrondo, se registra el paso diario de entre 90.000 y 110.000 vehículos. Es el punto de mayor tránsito del territorio.
Jauregi explica que con el Segundo Cinturón «pretendemos derivar todos los vehículos de largo recorrido por la nueva circunvalación. También queremos que vayan por ese vial los tráficos locales que no tienen su origen o destino en la capital». El director de Bidegi señala que «si no soportáramos tráficos de largo recorrido, muy probablemente no se hubiera hecho el Segundo Cinturón. Nos limitaríamos a mejorar la Variante».
16,7 kilómetros
La nueva circunvalación de Donostia se ha diseñado como un nuevo tramo de autopista, integrado en la A-8, con una longitud de 16,7 kilómetros. Bordeará por el sur el municipio de Donostia, extendiéndose a lo largo de Errenteria, Donostia, Astigarraga, Hernani, Lasarte-Oria y Usurbil.
Además de servir como alternativa a la Variante, conectará con la N-I en Lasarte-Oria y con la autovía del Urumea, en Astigarraga. Por tanto, quedará unida a los ejes de gran capacidad. Estos enlaces añaden otros 13,8 kilómetros a los 16,7 del tronco principal del Segundo Cinturón.
El proyecto se ha dividido en tres tramos: Errenteria-Astigarraga, Astigarraga-Lasarte y Lasarte Aritzeta. El primero de ellos, de más de 8 kilómetros, tendrá tres carriles en cada sentido, en previsión del tráfico que accederá desde la autovía del Urumea.
La obra ha requerido estructuras de primer orden. Entre ellas el viaducto del Urumea, el más largo de la red viaria de Euskadi: 1.000 metros sustentados sobre 37 pilas de 22 metros de altura. Sobrevuela por encima de la vega del río a la altura de Astigarraga. Hasta ahora, los viaductos más largos se encontraban en la Eibar-Vitoria: Ipiñarri (640 metros) y Gurutzetxiki (600).