«Manifiestamente la investigación ha fallado». La fiscal jefe de Bayona, Anne Kayanakis, reconoció ayer con estas palabras el fallo clamoroso producido en la identificación del etarra Jon Anza, cuyo cadáver permaneció olvidado durante diez meses en una morgue de Toulouse. Las autoridades judiciales galas van a continuar las pesquisas para esclarecer tanto las causas exactas del fallecimiento del militante de ETA, mediante una autopsia que será practicada el lunes, como la cadena de errores que condujeron a la tardía localización de su cuerpo.
Kayanakis, que compareció en rueda de prensa acompañada por el comisario Patrick Leonard, jefe de la Policía Judicial de Bayona, aseguró que Anza no recuperó el reconocimiento durante los once días transcurridos entre su ingreso y su muerte en el hospital. Según su relato, al filo de la medianoche del 29 de abril de 2009, once días después de que el ex preso de ETA fuera visto por última vez con vida en la estación de Bayona, un particular avisó a los servicios asistenciales de que una persona se encontraba inconsciente en el bulevar de Estrasburgo, a menos de un kilómetro de la estación de Toulouse.
Una dotación de bomberos desplazada con una ambulancia al lugar comprobó que un desconocido yacía con la cabeza hacia adelante sobre una jardinera de la terraza de un restaurante de la cadena Hyppopotamus. Los socorristas le practicaron un masaje cardiopulmonar que logró reanimar sus constantes vitales pero sin llegar a recuperar la consciencia. El paciente fue trasladado de inmediato al hospital Purpan, donde ingresó inconsciente e indocumentado y se le diagnosticó un ataque cardíaco.
Sin billete de tren
En el parte de admisión únicamente consta que llevaba 500 euros en metálico pero no figura ninguna alusión a los billetes de tren Bayona-Toulouse cuyo hallazgo esta semana permitió atar cabos. El enfermo falleció en el hospital «sin haber recuperado el conocimiento» y fue trasladado al Instituto de Medicina Legal.
Conforme a la cronología oficial de los hechos, el 24 de abril la compañera del entonces desaparecido contactó con el hospital Purpan donde le comunicaron que no había ingresado ningún paciente de sus características, como en efecto así era en aquella fecha. El 15 de mayo la abogada de la familia presentó una denuncia en la Fiscalía de Bayona que, tres días después, abrió una investigación por «desaparición inquietante» confiada a la Policía Judicial de la capital labortana.
El 20 de mayo el departamento de Kayanakis remitió una circular a todos los hospitales del país para interesarse por si se encontraba en ellos una persona o un cuerpo con la descripción de Anza. El 4 de junio se recibió una respuesta negativa del hospital Purpan a pesar de que en su morgue estaba ya depositado el cadáver del militante de ETA. La fiscal de Bayona, encargada del caso, no juzgó «útil» renovar la demanda de información al hospital de Toulouse.
A un policía amigo
Hace unos días un empleado del servicio médico-legal de Toulouse comunicó a un policía amigo suyo que en las cámaras frigoríficas llevaba meses depositado un cadáver anónimo. El agente descubrió entre las pertenencias del fallecido un billete de tren Bayona-Toulouse, con reserva de ida para el 18 de abril de 2009 y de vuelta para dos días después. El hallazgo fue notificado a la Policía Judicial de Bayona que de inmediato relacionó el cuerpo con sus pesquisas sobre la desaparición del miembro de ETA. «La identificación formal de Anza fue establecida el jueves por la tarde gracias a sus huellas digitales, confirmando las fuertes presunciones que teníamos», señaló Kayanakis.
La fiscal se declaró «contrariada» por los fallos registrados en la tardía localización del cadáver. «Es una de las cosas que ahora nos corresponde verificar porque, de manera regular, se debe identificar a las personas que se presentan de manera anónima en los hospitales e igualmente a los que fallecen», dijo. Hay que aclarar «las razones por las cuales las pesquisas fueron seguidas por una respuesta negativa».
Kayanakis agregó que la investigación continuará para precisar «las causas exactas y las circunstancias» de la muerte. La Policía también deberá «estudiar sus últimos días», lo ocurrido entre el 18 y el 29 de abril de 2009. Además aseguró que el ex preso de ETA no era objeto de «ninguna vigilancia policial».
La magistrada puntualizó que «jamás he recibido ningún testimonio detallando» que Anza no acudió en Toulouse a una cita el 18 de abril ni a otra de seguridad el día siguiente para hacer entrega de una suma de dinero como afirmó ETA en un comunicado publicado el 20 de mayo último. Pero descartó la hipótesis lanzada por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de una fuga voluntaria con el importe que en teoría debería haber confiado al aparato de recaudación.