Partidos, sindicatos y grupos ecologistas unieron ayer sus fuerzas para reclamar a la Diputación de Gipuzkoa una moratoria de seis años en el proyecto de incineradora de residuos en Zubierta. Durante este espacio de tiempo debería desarrollarse un programa 'cero waste' (cero residuos) que combine con el compostaje el mejor sistema de recogida selectiva adecuado a cada municipio, de forma que se pueda evaluar después si es posible gestionar los residuos sin incineradora.
La petición de la moratoria, una constante reivindicación de los grupos que se oponen al modelo de tratamiento de basuras propuesto por las instituciones, es uno de los puntos incluidos en un documento titulado 'El Pacto de Usurbil' que fue presentado ayer en San Sebastián. El texto está suscrito por Aralar, EB, Alternatiba, Berdeak y la izquierda abertzale; los sindicatos ELA, CC OO, LAB, EHNE, EILAS, HIRU y ESK, y los grupos ecologistas Greenpeace, Eguzki, Erraustegien Kontrako Plataformen Koordinakundea y Ekologistak Martxan.
Representantes de todos estos grupos estamparon su firma en el documento en un acto que estuvo presidido por el alcalde de Ursurbil, Xabier Mikel Errekondo, en cuyo municipio funciona desde hace un año el sistema de recogida de basuras puerta a puerta. El texto, cuyos promotores pretenden ampliar el número de apoyos recibidos, será enviado a la Diputación y nace con la vocación de ser «una propuesta abierta» para buscar soluciones alternativas a la incineración.
Errekondo explicó que la idea que defiende el texto es que «no tiene sentido quemar aquello que se puede reaprovechar». A su juicio, «es un despilfarro y una negligencia total atacar la salud pública, el medio ambiente y la economía con soluciones tóxicas como los vertederos o las incineradoras».
«Salud ante todo»
El pacto de Usurbil parte de la base de que «las soluciones al problema de la gestión de residuos deben anteponer la salud de los ciudadanos por encima de cualquier otra consideración». Esta convicción, añade, «no significa que no debamos considerar otras cuestiones, tales como el medio ambiente, la economía o los puestos de trabajo».
Los promotores del texto coinciden en su compromiso para superar los vertederos y para excluir la incineración de sus propuestas y líneas de intervención. Por ello, apuestan por los sistemas «que posibiliten la mayor tasa de recogida de materia orgánica», como el que ha sido respaldado recientemente por los vecinos en una consulta popular en Usurbil. El modelo puerta a puerta, afirma el documento, ha demostrado ser «muy eficaz al lograr un 85% de recogida selectiva», y además ha dado unos resultados «inmediatos».