El repentino final de la ayuda de 500 euros que ponía el Gobierno Vasco para la compra de un coche ha dejado colgados a centenares de clientes que ya habían adquirido se nuevo vehículo contando con el descuento. Muchos concesionarios guipuzcoanos reconocían ayer su enorme sorpresa e indignación ante el fin del programa del Ejecutivo de Patxi López que, en principio, tenía fecha de caducidad en mayo. «Vamos a tener que comernos la ayuda y poner esos 500 euros de nuestro bolsillo. El cliente se ha comprometido por un precio que ahora no le podemos subir», reconocían ayer varios concesionarios consultados por este periódico.
El correo electrónico les llegó el lunes al mediodía. Un escueto y sorpresivo mensaje donde el Gobierno Vasco, a través de su agencia de desarrollo (Spri), les informaba dos meses antes de lo previsto de que los 500 euros que aportaba para la compra de cada coche se habían agotado. «Desde ese momento ha empezado la polémica. Tenemos a nuestro pesar a un montón de gente cabreada», se apresuraba a responder ayer un responsable de ventas de un concesionario donostiarra visiblemente enfadado. En su caso, ese montón de gente supone más de una treintena de clientes que ya habían comprado su coche contando con los 2.000 euros del Plan E. Es decir, el descuento de 500 euros del Gobierno central, los 500 del vasco y los 1.000 que aportaban las marcas. Sus efectos han sido evidentes. Las ayudas han disparado las ventas hasta un 40%, lo que ha supuesto una auténtica bombona de oxígeno para un sector que desde que comenzó la crisis se había acostumbrado a tirar a la basura cualquier tipo de previsión.
Mala organización
«Tal y como estaba el sector, no nos podemos quejar. El plan ha sido una buena idea, pero su gestión ha sido nefasta. La última prueba de ello ha sido que nos hayan avisado por sorpresa de que ya se han acabado los dos millones con los que se había prorrogado. Al menos, que den un margen de tiempo», sostenían ayer varios responsables de ventas. A su juicio y tal y como se hizo con la primera partida, aprobada el año pasado, «lo ideal hubiera sido hacer un prorrateo. Según el dinero que quede, nos dicen a cuántos coches nos llega y obramos en consecuencia».
La realidad es que «esos errores de planificación» han provocado que los teléfonos de muchos concesionarios ardan desde ayer. «Hemos venido adelantando el dinero desde enero, y ahora no les podemos pedir a los clientes los 500 euros del Gobierno Vasco que les íbamos a descontar. En nuestro caso eso nos va a suponer unas pérdidas de cerca de 15.000 euros», apuntaba un responsable de un concesionario. No era el único. Otros centros de ventas consultados por DV elevaban la cifra de clientes afectados a medio centenar de compradores. «Cubrir esos 500 euros nos aprieta demasiado el cinturón, máxime cuando el margen de ventas es tan reducido. En algunas operaciones puede suponer hasta perder dinero», reconocían ayer varios concesionarios, que recordaban que «desde enero aún no hemos cobrado ninguna ayuda, ni del Gobierno Vasco ni de Madrid. Estamos a la espera de que nos den luz verde».
Algunos concesionarios, en cambio, han conseguido salir casi ilesos del repentino fin de las ayudas del Gobierno Vasco. Es el caso de Centrauto Peugeot, de Donostia, que ha preferido pedir un depósito a sus clientes en previsión de que las ayudas no llegaran. «Cuando recibía el OK a la ayuda, les devolvía la fianza», explicaba ayer su propietario, Angel Izquierdo, que aún está esperando que la agencia estatal Ficsa, el equivalente a la Spri vasca, empiece a validar las ayudas por cada coche vendido en 2010. «Al menos, Ficsa tiene el compromiso de avisarnos cuando se llegue al 70% del presupuesto». Pese a ello, Izquierdo admite que la organización de las ayudas ha sido «de alucine, lo que nos ha obligado a adaptarnos al terreno para evitar males mayores. Tal y como estaba habilitado el sistema administrativo era posible quedarse colgado. Y en estos momentos, perder los 500 euros del Gobierno Vasco o del central es muy complicado porque el margen de ganancia es muy pequeño. Que nadie se engañe», apunta.
Los concesionarios guipuzcoanos consultados se resisten a confiar en que el Gobierno de Patxi López prorrogue las ayudas, al menos hasta que se agote la partida del Ejecutivo central. Mientras tanto, algunos fabricantes parecen estar dispuestos a sumir los 500 euros de Lakua.