Minutos de alivio

FERNANDO BECERRIL

La tarde empezó mal. No es la primera vez. Ni será la última. Avdalovic clavó dos triples en los segundos finales de la posesión y los hombres de Laso empezaron a hacer cosas raras en ataque y a perder balones y los de Alicante abrieron brecha. Hasta diez puntos. Se acercaba el descanso y los de Alicante seguían teniendo diez puntos de margen. En Illumbe los nervios iban y venían de la grada a la pista y de la pista a la grada. El equipo guipuzcoano no conseguía dar con la tecla y la voluntad no parecía argumento suficiente para levantar esa losa. Bastó un poco más de tensión en ataque para marcharse al vestuario cuatro puntos por debajo.

En el descanso sólo había una reflexión posible. Si después de cometer tantos errores, los de Alicante no habían conseguido más renta que esos cuatro puntos, el partido se podía quedar en casa. Lo que no admitía duda era que el triunfo pasaba por sufrir hasta el final y que iba a hacer falta templar mucho los nervios porque el que temblara iba a perder.

A la hora de la verdad, fue el Meridiano Alicante el que se echó a temblar y fue el Lagun Aro el que encontró la fórmula para machacar a sus rivales. Los seguidores locales respiraron aliviados a lo largo de un último cuarto de un único color, el blanquiazul del Lagun Aro. A los visitantes todavía les quedaban tres puntos de ventaja con diez minutos por delante. Pero de pronto el partido se rompió y la afición guipuzcoana tuvo al fin ocasión de disfrutar.

Laso atacó el último cuarto sin Panko, que era el jugador más valorado de su equipo. Uriz, Lorbek, Barbour, Ignerski y Miralles. Ignerski clavó su único triple de entrada después de un rebote en ataque de Miralles. La defensa recuperó un balón y Lorbek adelantó a los suyos. A partir de ahí Miralles se adueñó de los tableros y la defensa guipuzcoana apagó al rival. Sólo cinco puntos anotó el cinco alicantino en diez minutos, mientras la ventaja local iba creciendo sin prisa, pero sin pausa. La victoria era sencillamente imprescindible y llegó. La salvación está más cerca. Ganar el domingo en Galicia sería un paso decisivo, pero fácil no va a ser.

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