El nuevo objetivo es el aprendizaje de inglés. No sólo se trata de incrementar el número de clases o de lanzar proclamas políticas en favor del tercer idioma. Lo que se pretende es romper el mito de que en el colegio es imposible aprender una lengua extranjera. El reto que afronta el Departamento de Educación del Gobierno Vasco es el de superar las fracasadas experiencias del pasado, que han traído consigo varias generaciones de analfabetos en el conocimiento del llamado tercer idioma.
La consejera de Educación, Isabel Celaá, presentará mañana en el Parlamento Vasco un proyecto para establecer un nuevo sistema educativo trilingüe en el que los alumnos estudien las asignaturas en castellano, euskera e inglés. El plan va a implicar en la práctica la superación de los actuales modelos A, B y D, que se pusieron en marcha a principios de la década de los 80 para ordenar un sistema de enseñanza en el que una de sus prioridades era el aprendizaje del euskera.
El modelo se implantará de forma experimental el curso que viene en cuarenta centros docentes vascos. Según ha podido saber este periódico, trece de estos colegios podrán ser guipuzcoanos si cumplen con todas las condiciones necesarias y, sobre todo, si se presenta un número suficiente de candidatos. A la convocatoria podrán optar de forma voluntaria todos los centros de cualquier red educativa y modelo lingüístico que estén dispuestos a participar en una experiencia que servirá para edificar el entramado educativo de los próximos años. Uno de los requisitos que deberán cumplir es que tengan el castellano, euskera e inglés como lenguas vehiculares, es decir, las que son utilizadas para la transmisión de conocimientos. El cambio, que ya se aplica en algunos centros educativos, es radical. El inglés ya no sólo se estudia, sino que va a servir como instrumento para aprender otras materias.
Los colegios seleccionados para formar parte del proyecto recibirán el apoyo del Departamento de Educación para hacer frente a las necesidades del nuevo modelo. Entre otros problemas se enfrentarán, por ejemplo, al de la falta de profesores que sepan inglés. Este es un problema sobre el que ha advertido el Consejo Escolar de Euskadi, para el que «el déficit principal para extender experiencias de trilingüismo en los centros es la escasez de profesorado con capacitación para impartir otras materias en inglés».
Sobre la misma cuestión se pronunció el ISEI en un informe sobre el trilingüismo en Secundaria elaborado en 2007. El Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa señaló al referirse al profesorado que «es necesario asegurar un número suficiente de personas con una alta competencia profesional tanto desde el punto de vista lingüístico como metodológico».
Acuerdo
Los detalles concretos del proyecto se conocerán cuando Isabel Celaá comparezca mañana ante la comisión de Educación del Parlamento Vasco. Desde que fue nombrada consejera, Celaá ha marcado como una de sus prioridades en la legislatura potenciar el aprendizaje de inglés y superar el actual sistema educativo de modelos lingüísticos, al que ha calificado de «muy estanco».
Los planes de la consejera se vieron refrendados a finales de octubre de 2009, cuando el Parlamento aprobó un acuerdo inédito en el que PNV, PSE, PP, EA y EB se unieron para solicitar al Gobierno Vasco que impulse el trilingüismo. El texto aprobado por la Cámara instaba al departamento a perfeccionar los mecanismos de elección de modelo y de centro educativo, a través de medidas «que garanticen el ejercicio efectivo de la libertad de elección lingüística de las familias a lo largo de todas las etapas educativas», y apremiaba a Celaá a que presentara el marco de educación trilingüe.
Sistema flexible
De los cuarenta colegios que van a participar en la experiencia trilingüe saldrá el referente del modelo para toda la educación vasca. El camino no será sencillo porque hay mucho en juego. Los resultados que obtengan los centros serán analizados por el Departamento, que espera obtener así conclusiones que le permitan establecer un nuevo sistema.
Es un proceso que durará varios cursos académicos y en el que ya se atisba un marco educativo que será más flexible y adaptado a las necesidades de cada colegio. Se tratará de un traje con muchas tallas de etiqueta. Los centros educativos utilizarán las tres lenguas de acuerdo con unos parámetros comunes, pero tendrán más autonomía que la que han disfrutado hasta ahora para organizar en sus aulas la enseñanza trilingüe.