Javier Elzo anima a los jóvenes a no desmotivarse por los altos índices de paro juvenil y la precariedad laboral, ya que indica que las personas con más formación tienen más posibilidades de encontrar trabajo y en mejores condiciones.
-¿Los jóvenes son los principales paganos de la crisis?
-Es un problema muy serio. Hace dos años en determinadas zonas de Euskadi el paro juvenil era casi nulo. Que ahora se produzca un paro juvenil tan significativo es preocupante. Con todo, considero que, al igual que en el resto de sectores, las cifras están infladas, porque en las encuestas que realizo sobre otras cuestiones el apartado de ocupación no arroja cifras tan altas de desempleo.
- ¿A qué se debe?
- Se inscriben en el paro pero muchos trabajan de tapadillo. Afortunadamente no estamos en niveles tan elevados como en Italia. Si no, cómo viviría la gente con las cifras de paro que tenemos.
-¿Pero no es un consuelo, ya que significa que no tienen un trabajo en condiciones?
- Primero me gustaría decir que los que peor lo están pasando son los mayores de 50 años que están en el paro, ya que tienen cargas familiares y sin capacidad de readaptarse al mercado laboral. Dicho eso, es verdad que los jóvenes son los primeros en irse a la calle en una crisis, porque cuentan con contratos eventuales, los más baratos.
- Son la generación más preparada y sin embargo la que más dificultades y en peores condiciones accede al mercado de trabajo. ¿Genera frustración?
- Añade una incertidumbre gigantesca, máxime cuando se introducen criterios meritocráticos. Es decir, que el empresario mide a las personas por sus capacidades pero cuando no le interesa le echa, lo que crea una desmotivación enorme. Al final acaba siendo malo para el propio trabajo porque no se crean hábitos de trabajo. Hay que buscar un término medio entre el 'tengo un trabajo para siempre' de antes y la actual situación de precariedad, entre la funcionarización y la precarización extrema.
- Por lo tanto, la desmotivación está asegurada.
- Mucho. De todos modos, no hay que olvidar que las personas con más formación tienen más probabilidades de encontrar empleo y un buen trabajo, como los demuestran las estadísticas globales, lo que tiene que servir de motivación.
- Pero incluso los formados se convierten en mileuristas.
- En los primeros años de contrato las empresas explotan también a los licenciados, sobre todo las grandes compañías. Con la excusa de que van a adquirir experiencia les pagan una miseria y lo utilizan como forma de selección de personal. Eso provoca una frustración y es una profunda injusticia. No hay que banalizarlo. Por poner un caso concreto, un gabinete de estudios en Madrid está pagando 700 euros a una licenciada. Es indecente. Aunque también hay que decir que algunos jóvenes no quieren trabajar. A mí me cuesta encontrar gente que quiera encuestar los fines de semana.