Dos plenos en el Parlamento Vasco y dos rifirrafes entre el PSE y el PP. Después de las discrepancias entre los socios preferentes por el apoyo a la absolución de los imputados en el caso Egunkaria, ayer el enfrentamiento llegó de la mano de los modelos educativos, concretamente sobre la facilidad o no de algunos padres para matricular a sus hijos en el modelo A -enseñanza en castellano con euskera como asignatura-.
El debate protagonizado por la consejera de Educación, Isabel Celaá, que compareció en el pleno de control al Gobierno en silla de ruedas -sigue convaleciente de una caída-, y el portavoz popular, Iñaki Oyarzábal, se centró en la radiografía que el Ejecutivo ha realizado sobre la demanda real de cada uno de los tres modelos educativos existentes. Celaá defendió que las familias, en el período de prematrícula, han podido elegir su opción y recordó que en ningún centro donde no existe el modelo A ha habido solicitudes suficientes para restaurarlo. Por eso, pidió al PP que «respete» el resultado de dicho análisis, que, consideró, ha dejado «negro sobre blanco lo que hay».
El dirigente popular, sin embargo, no cejó en su defensa de «la libertad de elección de los padres» y preguntó cómo va a resolver Educación la situación de 300 familias que quieren que sus hijos estudien todo en castellano y no pueden hacerlo en su centro público o concertado correspondiente, según Oyarzábal.
«Los criterios serán la moderación, la racionalidad y acercarnos lo más posible a los deseos de las familias», respondió Celaá, quien aseguró que el sistema de prematriculación «es uno de los más garantistas que existen» para que los padres estén informados de todas las opciones. Ese sistema ha revelado, según datos provisionales del Departamento de Educación, que sólo 104 familias han solicitado matricular a sus hijos de dos o tres años en castellano en centros que no ofertan ese modelo. Y que ningún de esos colegios ha recibido el mínimo de 20, ni siquiera de 15 peticiones, para implantar esa opción.
El PP desconfía de esos datos y considera que las escasas peticiones se deben a que el Gobierno Vasco «no ha dado una instrucción directa y nítida a los centros» para informar a los padres, y que «las familias no conocían su derecho a optar a los tres modelos».
El parlamentario de UPyD, Gorka Maneiro, también criticó el sistema de prematrícula, que calificó de «auténtico fracaso», y aseguró que su formación ha recibido «muchas cartas de familias» denunciando «presiones» por parte de los centros que no ofertan el modelo A. «¿Cuánta gente va a tener que tirar la toalla ante el rodillo acomplejadamente correcto?», preguntó Maneiro a la consejera. Ésta le respondió que «lo que no le gusta a usted es el resultado de las matriculaciones y no el proceso», y le pidió que «no haga paternalismo con los padres» porque «éstos saben lo que quieren y pueden intercambiar información con los centros».
Segundo 'asalto' con el PNV
Tras el debate con populares y UPyD, Celaá respondió a la interpelación presentada por el PNV sobre la utilización en los contenidos curriculares del término Euskal Herria con sentido político. El debate, en esta ocasión, fue con la parlamentaria nacionalista Arantza Aurrekoetxea, quien defendió que Euskaltzaindia considera adecuado el uso del término mientras se deje clara cuál es la realidad político-administrativa, y recordó que el Consejo Escolar de Euskadi también defiende el uso sociológico e histórico del concepto.
La consejera consideró que el debate planteado por el PNV es «artificial» ya que para el PSE la existencia de Euskal Herria como «entidad cultural, lingüística y social es una profunda convicción arraigada en el socialismo vasco». Además, le recordó que el diputado nacionalista Aitor Esteban defendió lo mismo en el Congreso.
El enfrentamiento se extendió a otro tema, el de la crisis económica. El lehendakari acusó al PNV de ser «incapaz» de asumir su responsabilidad y buscar acuerdos, mientras Joseba Egibar señaló que es la situación de España la que «nos contiene y nos comprime».