Las máquinas y los operarios cumplieron ayer su labor y colocaron uno de los elementos más fundamentales del nuevo puente de Hierro, el llamado claustro. Desde el punto de vista técnico, las operaciones de obra más complicadas ya están realizadas, pero este es uno de los elementos estéticos más llamativos de esta infraestructura que debe estar concluida este verano.
El trabajo realizado ayer consistió en la colocación de los catorce elementos que configuran esta viga claustro, que es la que separará trenes y coches, con una estructura de hormigón y acero que evoca a las arcadas de los claustros de los monasterios. Es la más pesada de las dos que conforman este puente asimétrico que se completa con una segunda más liviana, tipo celosía metálica, que actuará como transición entre la calzada y la acera y el bidegorri que discurrirán aguas abajo y que estará situada al otro lado del tablero del puente. A diferencia del tradicional que fue eliminado aunque se conserva su estructura de hierro, el nuevo permitirá a peatones y ciclistas contemplar la última gran curva que traza el río Urumea antes de su desembocadura, una vista inédita.
El sexto puente es obra de la ingeniería Arenas y Asociados, que también realizó en San Sebastián la remodelación del puente de María Cristina (1982) y el viaducto de Morlans (1999) y que fue elegida tras un concurso de diseño. Su contenido estético está motivado por el hecho de estar pegado a un puente ferroviario que, aunque en este momento cuenta con dos vías, tendrá en el futuro con otra más para la vía del tren de alta velocidad.
Por eso, los diseñadores de la ingeniería han optado por este puente que debe servir de eslabón de cierre de los paseos urbanos de la ribera del Urumea y que se ven interrumpidos por la presencia de la plataforma ferroviaria que atraviesa esta zona de la ciudad. El nuevo puente tendrá la función estética de convertirse en «paisaje de cierre» sobre el río, al ocultar o «enmascarar en la medida de lo posible» el paso de los trenes. La viga colocada ayer tendrá esta función con su estructura de claustro monacal.
La función objetivo de este sexto puente es tener mayor capacidad que el que fue apartado, muy estrecho y poco apto para servir como verdadera comunicación para la zona. El nuevo que se construye contará con cuatro carriles de circulación que serán de salida de Donostia. Dos enlazarán con la autopista A-8 sentido Irún y los otros dos conectarán con la autovía del Urumea, que también se construye en esta zona del barrio de Amara Berri.
Tanto este nuevo puente de Hierro como el quinto, el que se construye a la altura del Amara Plaza, con los dos elementos en los que pivotará el tráfico de la ciudad dentro de pocos meses. Ambos han experimentado retrasos y ambos han debido elevar su presupuesto, en el caso del quinto, bautizado como puente de José Antonio Agirre, por el mal estado del muro de costa, que ha debido ser reforzado para soportar el tránsito de vehículos.