La Asociación de Amigos de los Caminos de Santiago en Gipuzkoa prevé que este año más de 10.000 peregrinos de todo el mundo atraviesen el territorio histórico por el camino de la c osta o el de interior. El Año Santo Compostelano, el Xacobeo -siempre con el 25 de julio en domingo- expande sus sábanas, sus duchas, lavabos y comedores en una fiesta que guarda con la religiosidad una cita, aunque haya ateos o personas sin ninguna filiación religiosa entre los que emprenden el camino hacia la mágica Santiago de Compostela.
«Da la mismo cómo o por qué vayas, el problema - o la suerte- es que nunca te vas a desprender de todo lo que has recibido. Tu vida empieza de nuevo», señala el donostiarra Ángel Arregi, que ha hecho cuatro veces el Camino de Santiago por la ruta tradicional, la llamada francesa, que recorre más de ochocientos kilómetros desde el puente irundarra de Santiago hasta la capital de la lluvia, Santiago.
Dos caminos
Por Gipuzkoa discurren dos caminos: el de la Costa o del Norte, que lleva desde el puente de Santiago de Irun hasta el caserío Arnoate de Deba (839 kilómetros hasta Santiago), y el que conduce desde el mismo puente fronterizo sobre el Bidasoa hasta el collado de Lezearan -pasado el túnel de San Adrián-, hacia la alavesa Zalduendo (760 kilómetros hasta la ciudad gallega).
«Nuestra labor consiste en atender a los peregrinos (charlas informativas los martes y jueves) señalizar los caminos de Santiago en Gipuzkoa, dar a conocerlos, trabajar como hospitaleros en los diferentes albergues, publicar y colaborar en publicaciones jacobeas y organizar jornadas culturales, conferencias y salidas montañeras relacionadas con el camino», señalan Mertxe Landa y Paco Martínez, matrimonio del Antiguo y residente en Irun, que vive la ruta del apóstol desde la asociación y desde su propia experiencia como caminantes.
El grupo nació en 1987 alrededor de una docena de miembros iluminados por el mítico viaje que realizaron Fernando Imaz y Ángel Ayesa, que junto a Jaime Cobreros encendieron la mecha de una llama que no se apaga y que ahora alumbra a cerca de 400 socios.
Su lema es no cobrar por su labor y recibir con agradecimiento todas la donaciones voluntarias. «Tenemos locales propios en Irun, Pasai Donibane, San Sebastián y Deba (más de 150 camas) y disponemos de contratos de colaboración con colegios, ikastolas, polideportivos y pensiones de Gipuzkoa. Así estamos en Orio, Zarautz, Zumaia y Deba -en el camino de la costa- y en Hernani, Tolosa, Segura, Zegama, y Zerain -en el camino del interior-. Nadie se queda sin atención y somos como una oficina de turismo porque damos información de la actividades y de las posibilidades que ofrece cada población que se visita. Todos los municipios guipuzcoanos son muy receptivos, salvo San Sebastián, que no muestra interés por nuestro trabajo y por lo que ofrecemos. Es una lástima, pero también una realidad».
El pasado año fueron 118 los habitantes de la Comunidad Autónoma Vasca, 1.234 de otras comunidades, 1.438 de países europeos y 150 del resto del mundo, los que se alojaron en el Hospital de Peregrinos de Irun.
En el gimnasio de la ikastola Jakintza y en otro local de Escolta Real, en el Antiguo, pernoctaron 65 vascos, 596 de otras comunidades de España, 474 europeos y 32 de otras partes del planeta. Ya en en Deba fueron 3.975 los alojados. «A todos estos hay que sumar los que duermen en Beasain, Billabona, Tolosa, Orio o Zarautz. Solo se puede permanecer una noche a no ser +que exista un problema de salud. No se cobra nada y además de la cama disponen de agua caliente, luz y calefacción», señalan Paco y Mertxe.
En la sedes, además del alojamiento, se distribuye la Credencial del Peregrino, necesaria para dormir en otros albergues y para obtener 'La Compostela' en Santiago.