La vertiente más solidaria de Guillermo Prieto

Prieto en la Madrid-Lisboa./
Prieto en la Madrid-Lisboa.

Durante 2017 ha participado en tres retos y ha donado lo obtenido al Banco de Alimentos

BELÉN PARRA OLABERRIA.

Guillermo Prieto además de ser una persona con mucho tesón y muy constante encima de la bici, lo que le ha llevado a demostrar a que uno puede hacer lo se proponga, es una persona que siempre ha estado del lado de los más necesitados, consiguiendo retos solidarios para ellos. No es la primera vez que lo hace. En años anteriores también ha demostrado su faceta de voluntario, de persona que quiere ayudar consiguiendo estos importantes retos solidarios y personales.

A lo largo del 2017, tres han sido los retos voluntarios que ha llevado a cabo y en los tres ha donado su resultado al Banco de Alimentos. La última donación fue de 400 litros de leche al Banco de Alimentos de Gipuzkoa que, según Guillermo, «ayudará a que 40 familias puedan desayunar bien durante un mes».

En junio, tras disputar la Quebrantahuesos en Huesca, sin descanso, se fue a casa en bici, a Valladolid. Este fue su primer reto pero tenía en mente realizar un segundo en el mes de agosto. Para verano eligió Roncesvalles-Santiago de Compostela. 32 horas, sin parar, descansando para dormir 5 minutos de reloj, y, en otra ocasión comer algo y cambiarse de ropa.

Y el tercer reto, a finales de septiembre, la prueba Mountain Bike Powerade Non Stop Madrid-Lisboa, de 792 km y considerada la más larga y dura del mundo. Según Guillermo son «muchos kilómetros con tu bici como única compañía. La soledad como único aliado, que en las largas noches, se vuelve en tu contra, donde hay mil peligros; el sueño y el cansancio acumulado, te lo ponen realmente complicado. A mí, todos estos factores me motivan mucho, así que es una prueba que me ha enganchado. Aunque he de reconocer, que esta prueba no es para mí, el duro terreno por el que se circula, me machaca la pierna mala, además de que la arena al meterse en la prótesis me hace muchas heridas». Llega a Lisboa en casi 51 horas y se muestra muy contento porque mejora el tiempo del año pasado en una hora y ocho minutos. Llega noveno de los 21 que entran en meta después de salir 84 corredores desde Madrid.

Para el año que viene tiene muchos proyectos en mente pero no dejará en la cuneta los desafíos solidarios que magnifican su currículo.

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