Un viaje al centro de Tolosaldea

Imagen de los espeleólogos con un grupo de escolares en las cuevas de Zelatun, en Hernio./
Imagen de los espeleólogos con un grupo de escolares en las cuevas de Zelatun, en Hernio.

Los espeleólogos de Amarozko Mendi Elkartea han realizado una gran labor en el descubrimiento de cuevas y sumideros naturales

ELENE ARANDIA TOLOSA.

En la búsqueda de los rincones y paisajes más recónditos de Tolosa, así como de las montañas de alrededor, el grupo de espeleología de Amarozko Mendi Elkartea, conocido como AME, nos habla del lado más desconocido de nuestra tierra para la mayoría de nosotros. Así, comenzamos un viaje al centro de Tolosaldea.

Entre el deporte y la ciencia, la espeleología consiste en adentrarse en cuevas y otras cavidades subterráneas naturales, y explorar y estudiar el origen y la formación de las cavernas y las cavidades subterráneas naturales, así como su flora y su fauna, en un entorno adverso donde predomina la oscuridad, la humedad, el agua y el silencio.

La tradición de esta práctica en Tolosa hoy día nos remite a Amarozko Mendi Elkartea. Dentro del grupo de montaña se encuentra un grupo de tres miembros especializados en la espeleología que surgió hace casi tres años con sede en el Auzo Etxe, quienes actualmente colaboran con el grupo de espeleología vasco Felix Ugarte Elkartea y Aranzadi. «Nuestra afición por la escalada y de adentrarnos en cuevas prácticamente desde que teníamos quince años nos llevó a crear un grupo estable en el municipio especializado en esta actividad. Además, sabíamos que la zona Tolosa nunca se había mirado», comienza Iñaki Alonso 'Indio'.

El grupo cuenta con un rocódromo, ha creado un logo y página web para darse a conocer, y en mayo del año pasado organizaron la I Edición de la Semana de la Espeleología, que tendrá un carácter bienal con proyecciones, iniciación, y visitas a la cueva Uzturre-Orieta.

La dinámica habitual de los miembros es hacer salidas una vez cada dos semanas, normalmente, durante el fin de semana, y a veces, de noche. El tiempo influye y el verano es una época apropiada para entrar en las cuevas. «En invierno aprovechamos para otras cosas como estudiar o marcar recorridos. No nos importa tanto que no haya luz, ya que el interior siempre es oscuro», dicen.

Para este grupo, la espeleología es siempre el descubrimiento de un nuevo mundo. En un planeta donde todo, o casi todo, ha sido ya descubierto en su superficie, las entrañas de la tierra nos desvelan que poseemos un universo cercano sin explorar. «Hemos puesto huella en lugares jamás pisados antes por nadie. Pero, nos hemos dado cuenta de que la gente no conoce este mundo y además, no lo respeta. En la mayoría de las pequeñas cuevas o simas que tenemos por aquí y que son accesibles, la gente tira basura, muchos animales muertos... En Usabal, cerca del polideportivo, hay una de las primeras que topografiamos que es conocida como la sima delos perros. La verdad es que es una pena. No nos damos cuenta, pero por detrás, la realidad es bien distinta, pasa agua y pasan muchas cosas. Hace poco, por ejemplo, hemos estado en la cueva Mendikute con los alumnos de la ikastola. Es muy bonita, pero hemos visto que estaba totalmente destrozada, las estalactitas y estalagmitas, está llena de pintadas...», dice Alonso.

Cuentan los miembros que son muchas las cuevas, simas y sumideros naturales que se pueden encontrar en Tolosa. «Tenemos en Uzturre, en la zona de Hernio y el Araxes... estamos rodeados. Y en Tolosaldea, pienso que pasaremos de las cien. Hay de todo, sin moverte mucho y con mucha historia, además», continúa el espeleólogo.

Desde 1964

Es bien sabido que Uzturre esconde muchos secretos, y algunos se encuentran en el Catálogo Espeleológico de Gipuzkoa. Se ha dicho que es hueco, que esconde agua, existe otra cueva, la de Lizarazu, donde se escondió en el siglo XIX la talla de la virgen de la ermita de Izaskun, los espeleógos de Amarozko Mendi Elkartea descubrieron los baños y cascadas del antiguo hospital Misericordia camino a Uzturre, y afirman la existencia de numerosos fósiles en este monte.

Sin embargo, señalan que Uzturre se encuentra sin documentar desde 1964, y en este proceso hay una gran labor, donde próximamente comenzarán a trabajar conjuntamente con la asociación Zumardia. «Hay una cueva con una pedrera que se ha cementado y en la parte inferior se ha creado una galería; en la zona de Orieta hay una sima de agua de diecisiete metros de bajada vertical con cuatro metros de altura de agua que está cerrada y cuya entrada se encuentra en un terreno particular, a la que acceden con una piragua. Tiene cien metros hacia un lado y otros cien a otro. Por un lado, llegas a dos lagos y por el otro a unas galerías muy bonitas que están bastante bien cuidadas», detallan.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos