Tiempo de habas y guisantes lágrima

Guisantes lágrima de campo libre en la mesa de Néstor Errasti. / ALBERDI
Guisantes lágrima de campo libre en la mesa de Néstor Errasti. / ALBERDI

Algunos productos se adaptan muy bien a este punto medio entre el frío y la humedad del invierno y el calor y la sequía del verano

PABLO ALBERDI TOLOSA.

Frío. Frío es lo que sintieron los compradores del mercado a primera hora de la mañana de ayer hasta que avanzó la jornada. El aumento de personas en los puestos logró caldear el día. Se nota también en las huertas e invernaderos de nuestra zona la influencia de ese «fresco» que dificulta el crecimiento acelerado que suele darse por estas fechas en la mayoría de las plantas hortícolas y, retrasa a su vez, la sucesión de procesos en la naturaleza.

Para las labores hortícolas tampoco ayuda. En un momento en que la sucesión de tres o cuatro días de sol y temperaturas templadas ayudaría de manera definitiva a secar y orear suelos, que preceden a las labores de siembra y plantación y que se hacen necesarias para las cosechas de fin del verano e inicios del otoño. En breve llegarán esos días de calor y notaremos el cambio.

De momento nos conformamos con las exquisitas habas frescas y los delicados guisantes lágrima que tan bien se adaptan a esta meteorología de entretiempo. Dicen que en el punto medio está la virtud, y desde luego este punto medio entre el frío y la humedad del invierno y el calor y la sequía del verano nos ofrece uno de los productos que más valoran los paladares más exquisitos. Un buen guisante lágrima, bien escaldado, con un huevo de caserío preparado con delicadeza y un poco de jamón conforman una propuesta insuperable.

Verduras de invierno como la acelga o las coliflores de algunas mesas ofrecen cotas de calidad elevadas, al igual que fruta de temporada fría como el kiwi o las errezil sagarras, que descansando en las ganbaras de los caseríos de los productores y ayudadas por el frío, se están conservando muy bien.

Destacar el delicado aroma de las zizas de primavera de procedencia local que se vieron en varias mesas. Una vez más, producto de entretiempo para paladares delicados. Soberbias, y acompañadas de las delicadezas que se pueden adquirir en nuestro mercado en estas fechas, combinación insuperable.

La plaza Berdura fue otro de los puntos calientes de la jornada. Allí vimos una oferta de planta ornamental de primavera casi interminable. Destacaban en ventas las plantas de temporada en maceta, como los geranios o alegrías, y por tamaño y color la colección de Arces japoneses presentados por el viverista Iñigo Azpiazu, gran amante y buen conocedor de estas y otras muchas especies. Déjense aconsejar por los profesionales que semana tras semana vienen a la plaza Berdura y verán cómo la temporada en sus balcones se convierte en un espectáculo de puertas para dentro y para fuera. El nivel se aprecia en la calidad de la planta expuesta, y sobre todo, en la multitud de variedades y especies poco accesibles en otros foros. Recomendable.

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