Pasión por las vaquillas de carnaval

Colas ayer en Tolosa para las entradas de las vaquillas de carnaval. Mucha gente aguardó horas. / ROYO
Colas ayer en Tolosa para las entradas de las vaquillas de carnaval. Mucha gente aguardó horas. / ROYO

En Tolosa, la gente madruga y espera horas y horas frente a la taquilla para adquirir las entradas para la plaza de toros

JUANMA GOÑI TOLOSA.

En Tolosa, todos los años por estas fechas, muchas personas madrugan para apostarse junto a la taquilla del cine Leidor desde muy tempranas horas. Esperan pacientemente a que la abran, a las cuatro de la tarde, porque no quieren quedarse sin algunas de las entradas que se ponen a la venta. Y no se trata de localidades caras para ver algún concierto de un cantante famoso, sino de otras mucho más baratas. De hecho, sólo cuestan dos euros, pero permiten asistir a las tradicionales vaquillas de los Iñauteriak en la plaza de toros. Y éstas son palabras mayores para los tolosarras y su carnaval.

Todos los años se repite la misma historia. «Si no eres de Tolosa, es difícil entenderlo», comentaba una mujer que había llegado a la taquilla a las cinco de la mañana. «En realidad, todo esto lo hacemos por nuestros hijos. Ellos están en el colegio y no pueden venir. ¡Les gusta tanto!, es su momento del carnaval», señalaba otra madre.

Las vaquillas más populares y demandadas son las del Jueves Gordo. También hay otras el domingo, el lunes y el martes de carnaval, que igualmente llenan la plaza de toros, cuyo aforo es de unas 4.000 personas. El Ayuntamiento establece con mucha antelación la venta 'on line' para distribuir el 70% de las localidades, que se agotan en quince minutos. Para el porcentaje restante determina la venta directa en la taquilla del Leidor. Desde las cuatro de la tarde, hasta que se agoten. Ayer fue el día y hubo gente que acudió ya desde la madrugada provista de mantas, sillas y libros para hacer más llevadera la fría espera. «Es que el año pasado empecé la cola a las nueve y me quedé sin entradas, no quería que me pasara esto», comentaba uno de estos madrugadores. Ayer, las del jueves y lunes se agotaron enseguida. Para el domingo y martes hubo menos problemas. Y todavía un pequeño número de entradas se pondrá a la venta en la misma plaza de toros los días de cada espectáculo.

Todos los integrantes de la fila gestionan su propio sistema de espera y se reparten unos números 'virtuales' según el orden de llegada. «Los respetamos, confiamos en la buena fe de la gente», dicen.

¿Y qué es lo que tienen las vaquillas? ¿Merecen tanto la espera? Curiosamente, las respuestas de la gente coinciden bastante. «No es que este acto sea algo impresionante ni vistoso; simplemente, resulta divertido, es tradición en Tolosa, es un acto familiar y a los niños les gusta mucho ir a la plaza. Por mi no lo haría, lo hago por ellos. Se lo pasan en grande viendo como la gente disfrazada sortea a las reses, los revolcones que a veces se producen...». Incluso había una amona sentada en una silla de camping. «Mis hijos están trabajando, he venido muy temprano, no me importa, es para mis nietos». Otra mujer apuntaba una sugerencia. «El Jueves Gordo es el día de los niños. Deberían de repartir las entradas entre los colegios de Tolosa y poner a la venta sólo las de los otros días de carnaval». Y hay quien pedía regular un «sistema de tickets como en la carnicería», aunque éste tampoco evitaría los madrugones.

La imagen de la cola es el reflejo de que Tolosa apura ya la cuenta atrás de su gran fiesta. Dicen que vienen días gélidos y lluviosos. Habrá que disfrazarlos. Y en eso, los tolosarras son unos maestros.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos