Miguel Joaquín Eleizegui, 'el Gigante de Altzo', el nuevo gigante de Iñaki Moyua

Iñaki Moyua, junto a su nueva pieza del Gigante de Altzo, en el interior del centro de interpretación. / I. ROYO
Iñaki Moyua, junto a su nueva pieza del Gigante de Altzo, en el interior del centro de interpretación. / I. ROYO

El artista tolosarra ha creado la pieza central del nuevo centro de interpretación de Altzo basándose en las medidas reales de Eleizegui

ELENE ARANDIA TOLOSA.

Acostumbrado a trabajar en medidas gigantes, pero también pequeñas, la pasión por este arte plástico y la escultura, esta ocasión le ha llevado al artista Iñaki Moyua a crear la pieza central del nuevo centro de interpretación de Altzo, la figura a tamaño natural de Miguel Joaquín Eleizegui, 'Gigante de Altzo'.

Cuenta que la propuesta llegó hace aproximadamente ocho meses de la mano del tolosarra Jaime Garcés, que junto a su equipo de Basoko, ha sido quien ha dirigido el diseño del proyecto.

El centro de interpretación está concebido a modo de exposición para que cualquier persona pueda ver las prendas que se han utilizado en la película 'Handia' y están expuestas en la vitrina las marionetas de la ópera infantil creadas por Néstor Basterretxea. La experiencia se envuelve en misterio y los visitantes deben mirar por unas mirillas especiales para divisar a Altzoko Handia.

«He trabajado en creaciones de todo tipo de tamaños y me gusta crear bustos realistas»

«En un principio no estaba muy claro qué forma adoptaría la figura del gigante, pero veía claro que tenía que ser de cuerpo entero y propuse hacerlo así; primero, porque me gusta mucho. Yo pasaba mucho tiempo en Altzo cuando era pequeño, y me he pasado muchas horas también mirando la escultura en bajorrelieve esculpida por Juanito Lope, junto al caserío Ipintza. Es un personaje que siempre me ha suscitado interés y que tiene cierto aire de magia y de leyenda. Finalmente, se decidió que la figura iba a ser de cuerpo entero, y nos pusimos a recopilar todos los grabados que podría haber de la época, los datos en cuanto a las medidas, como la famosa albarca de cuarenta y dos centímetros, un guante que hay de treinta y pico, la silla que se encuentra en San Telmo...», cuenta el artista.

En estos casos, dice, «siempre se mezcla la leyenda y la realidad», pero el equipo se puso manos a la obra. Moyua realizó un estudio de todo el material buscando un punto medio. «Pudimos ver que algunos grabados cumplen esos rasgos de gigantismo del personaje que se puede apreciar, por ejemplo, en la mandíbula, pero hay otros que no. Se observa una uniformidad en la vestimenta, pero en el rosto hay diferencias. Basándome en imágenes de personas que padecen esta enfermedad, los propios grabados que existen y el aire que el actor Eneko Sagardoy le da en la película, empecé a crear el busto», dice.

Un gigante «real»

Iñaki Moyua quería que su nueva creación no fuera estática y rígida; tenía claro que tenía que recordar a los grabados, y que, sobre todo, diera sensación de movimiento y de ser real. «Me llegaron a decir que parecía ser bastante proporcionado para lo grande que era, y es verdad que en los grabados parecía serlo», afirma.

La figura incluye el bastón original de la película 'Handia', que utilizó Saad Kaiche, el gigante real de 2,32 metros que 'dobló' a Eneko Sagardoy en algunos planos del film, «diez centímetros menos que Miguel Joaquín», detalla Moyua.

En la «anatomía» de la pieza, por un lado, modeló el busto y por otro, el esqueleto y las manos. «El proyecto empezó a cobrar vida, y a medida que iba cogiendo altura impresionaba. Una cabeza humana puede medir entre veintidós y veinticuatro centímetros, este hombre se nos iba a treinta y cuatro, treinta y seis centímetros. Según los cánones, de hombros tenemos dos cabezas, y en este caso se nos iba a casi setenta centímetros de hombros, y entre siete y ocho cabezas de alto. La figura iba cogiendo forma y empezaba a ser descomunal. Efectivamente, cuadraba con las medidas de la conocida albarca y las medidas popularmente conocidas», recuerda el tolosarra.

La pieza está trabajado en una arcilla especial gelcoat, una especie de resina, y silicona con una carcasa de fibra de vidrio y pintura para el policromado. Para la vestimenta, han contado con la ayuda del iruindarra Fermín Teruel, miembro de la comparsa de gigantes y cabezudos y acostumbrado a la costura de piezas de gigantes.

«Aunque la gente me conozca por los gigantes y cabezudos de la comparsa de Tolosa, he trabajado en creaciones de todo tipo de tamaños, y mi verdadera pasión es esta, crear bustos realistas. He disfrutado mucho durante el proceso y, sobre todo, lo que más me ha gustado ha sido darle la sensación de que está vivo, de que transmite y tenga expresión», concluye.

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