María Jesús Gómez (Tejedora de lana): «Hay que dar vida a la calle no solo con los bares y las terrazas»

María Jesús teje en corrillo junto a otras aficionadas./IÑIGO ROYO
María Jesús teje en corrillo junto a otras aficionadas. / IÑIGO ROYO

Lleva dos años tejiendo en público fuera de su comercio, en la calle Solana, junto a otras compañeras

MACARENA TEJADATOLOSA.

María Jesús Gómez charla mientras teje un top de lana, «que también sirve como biquini», en la calle Solana, justo al lado de la entrada de la tienda Eskuz, comercio que regenta desde hace un año y ocho meses. Trabaja las agujas en corrillo junto a otra mujer. «Hoy sólo estamos dos, pero hay días en los que nos reunimos hasta seis».

Sola o acompañada, «siempre que hace bueno» María Jesús sale a tejer a la calle «como se hacía antes. Hay que dar vida a la calle no sólo con los bares y las terrazas», dice.

-No descansa ni los sábados.

-Siempre que hace bueno salgo a tejer a la calle. A la mañana suelo estar solo un ratito porque también hay que limpiar y atender el comercio, pero a las tardes siempre. Eso sí, mientras que la tienda está abierta. Los domingos no me verás tejiendo por aquí (ríe).

-¿Cómo surgió la idea de tejer fuera de su tienda?

-Por mi pasión de dar vida a la calle no solo con las terrazas. Al principio iba a tener un negocio que no tenía nada que ver con el mundo de las lanas y ya entonces tenía esa inquietud de conocer al comerciante que está al lado. Entonces, pensé en comprar un banco bonito fuera y ponerme a hacer mi hobby, que es este, el de hacer cositas tejiendo. Esto no salió bien y me quedé en el paro, así que decidí montar otro negocio.

-¿De lanas?

-No al principio. Casualidades de la vida, mientras que yo estaba buscando un local, la mujer de la tienda en la que yo siempre compraba lanas para tejer se jubiló y ella me propuso quedarme con su tienda y seguir con el negocio. Hasta el momento no me lo había planteado pero al tratarse de mi hobby no lo dudé. Fue todo rodado. Además, es el sitio ideal para salir y mostrar lo que haces recuperando esa imagen de antaño, la de ver a la gente tejiendo y haciendo labores, en definitiva, compartiendo conocimiento.

-Es la primera persona en salir a tejer a la calle en Tolosa.

-Así es. De todas formas, en sitios como Barcelona o Madrid esto se hace mucho. En Donostia también, por ejemplo.

-¿Qué le aporta?

-Todo lo que sale de mi corazón es bonito. Yo disfruto y la gente que me ve también. Aparte de enriquecedor es relajante, tanto para mí como para quien se acerca a ver cómo tejemos. Por un lado te alimenta el ego y, por otra parte, la gente siempre te da una nueva visión de cómo hacer una pieza. Todos los días me voy a casa con algo nuevo o, al menos, mejorado.

-¿Es fijo el corrillo que se junta?

-Sí. Hay gente que viene mucho pero doy la opción de no tener compromiso conmigo. Que cada uno venga cuando quiera. Yo siempre estoy aquí así que encantada de la vida de compartir el tiempo con la gente. Pero me gusta esa libertad de saber que hay un sitio en Tolosa en el que puedes venir a tejer si quieres. Además, lo que sé lo enseño de forma gratuita. El único requisito que pongo es que el que venga consuma mi producto. Y a quienes vienen a tejer conmigo les doy el espacio de mi tienda para que vendan sus productos, de la misma manera de la que yo vendo los míos.

-Ahora está tejiendo un top.

-Sí. Hice uno para mi hija y a raíz de ese estoy haciendo otro para ponerlo a la venta. Lo puedes usar como biquini en la playa o si no por la calle. Me gusta tejer para adultos.

-¿Qué le gustaría hacer que no haya podido hasta ahora?

-La cestería, sin duda. Me quiero especializar en ello. Quiero aplicar el sistema de hacer la cestería a los materiales que yo conozco aquí en la tienda.

-Es decir, hacer cestería con lana.

-Eso es. Con lana, algodones... Y quizá, de esta manera, buscar una forma de dar cursillos. Ahora no me da la vida.

-¿Es un proyecto cercano?

-Sí. Quiero aprenderlo este verano. Quiero irme a la zona de Cáceres o Salamanca y contactar con los típicos señores de pueblo que hacen cestería. Seguro que hay cesteros maravillosos y además ellos tienen esa forma altruista de regalar su conocimiento. Que me enseñen e intentar introducirlo el año que viene aquí, en Tolosa. Ese sería mi propósito para los próximos meses.

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