El Lauburu sufrió su primera derrota, ingrata pero constructiva

DV TOLOSALDEA.

Tenía que llegar y llegó. La primera derrota de la temporada para el Lauburu, ante el Zierbana, en un partido tan tenso y disputado como cabía esperar. Derrota ingrata (2-3), por el gran esfuerzo realizado y que dejó sin premio a un equipo que no dejó de creer en ningún momento. Es bien sabido que este tipo de choques se deciden por detalles, pero para llegar a competirlos hay que demostrar el altísimo nivel que exige la categoría. En eso no fallaron los morados, por lo que esta derrota deja tras de sí el regusto de que el Lauburu va a poder medirse de tú a tú con todos los rivales del grupo.

Fue un partido vibrante. Los de Alfredo murieron atacando con el juego de cinco. Tuvieron varias ocasiones, dos de ellas muy claras, que finalizaron en tiros que se perdieron, bien por acierto del meta bizkaitarra, bien por desatino de los morados. El Ibarra finalizó el choque exhalando su último aliento para conseguir el empate, pero el esfuerzo había sido mayúsculo y las piernas ya no respondían al corazón.

Así finalizó el encuentro, con la afición ibartarra agradeciendo a los suyos el derroche y las ganas puestas en liza, y reconociendo que el partido es uno de esos que sirven para abrir un camino grande, independientemente de lo doloroso del resultado. Quizás ahí debamos encontrar la virtud del Lauburu. El equipo terminó el partido abatido por el resultado y sin encontrar consuelo en el reconocimiento a su esfuerzo. Este hecho no deja de ser una demostración de amor propio y ambición, por parte de un bloque que ha entendido que toca crecer y aspirar a más. La oportunidad de levantarse llegó ayer mismo, cuando el equipo comenzó a preparar la difícil salida del próximo sábado. El Lauburu visitará entonces al BigMatFontecha Juventud burgalés, equipo muy reforzado.

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