Iñaki Letamendia: «La gente, antes, vivía el txistu bailando, y ahora lo disfruta viendo o escuchando»

Iñaki Letamendia, en uno de los pasillos de la Escuela de Música Eduardo Mocoroa./IÑIGO ROYO
Iñaki Letamendia, en uno de los pasillos de la Escuela de Música Eduardo Mocoroa. / IÑIGO ROYO

En junio finalizará su etapa profesional tras 46 años como director de la Banda Municipal de Txistularis y profesor de la Escuela de Música

ELENE ARANDIATOLOSA.

Cuenta con cinco tipos de txistus en casa, y no falta uno en su coche y cada vez que realiza un viaje. La Banda de Txistularis de Tolosa cuenta con más de dos décadas de historia e Iñaki Letamendia (Ormaiztegi, 1953), popularmente conocido como 'Txistu', ha estado casi cinco décadas al frente de la Banda Municipal de Txistularis de Tolosa como director y profesor de la Escuela de Música Eduardo Mocoroa. Después de toda una vida entregada a la música, y en especial al txistu, finalizará su etapa profesional en junio. Letamendia recuerda con cariño y humor cada una de las anécdotas vividas en sus viajes realizados a París, Madrid o Corea del Sur con la agrupación.

-¿Cómo se inició en el mundo del txistu? Y, ¿por qué?

-En aquella época, y en un pueblo tan pequeño como Ormaiztegi, no había mucha elección. Da la casualidad que vivíamos en el mismo edificio que el organista y txistulari de Ormaiztegi, Pascual Larrañaga. Tuve la oportunidad de aprender algo de solfeo primero y de txistu después en su casa. En la nuestra también había tradición musical; mi padre era organista y mi madre sabía tocar el piano, por lo que al venir a vivir a Tolosa me apuntaron en la academia de música, que entonces se situaba en la plaza de la Alhóndiga, donde continué con los estudios de txistu con Miguel Martínez de Lecea como profesor, entonces director de la banda municipal de txistularis. Con quince años, en el 1969, salí por primera vez tocando en la alborada, y con dieciséis en los sanfermines. Ese mismo año, en Navidad, falleció el hijo de Lecea, entonces segundo txistulari de la banda, me ofrecieron ser segundo txistulari y en marzo, con diecisiete años, entré a formar parte de la banda hasta 1972.

«Con quince años salí por primera vez tocando en la alborada y con dieciséis en los sanfermines»

-Año en el que se disuelve la agrupación...

-Así es. En 1972, el Ayuntamiento de Tolosa sacó a la banda de txistularis a concurso público y nos presentamos varios músicos txistularis del municipio. He sido director de la misma y profesor de txistu en la Escuela de Música durante estos 46 años (suspira).

-Pertenece a la primera generación de txistularis de la banda municipal, y es uno de los precursores del txistu en Tolosa.

-Sí. Antiguamente dábamos clase dos horas a la semana, no era como ahora. Recuerdo que con diecisiete años, una vez a la semana iba a Orexa a dar clases de solfeo y de txistu a un cura «por amor al arte», recomendado por Juan Garmendia Larrañaga. Después, con los años, por municipios como Berastegi, Elduain, Berrobi, Ibarra, Tolosa, Asteasu, Villabona, Irura, Zestoa e incluso Aretxabaleta. Daba clases en las escuelas de música y clases organizadas por los ayuntamientos.

-¿Qué es para usted el txistu?

-He de decir que soy muy aficionado al txistu y disfruto muchísimo con este instrumento. Lo que comenzó siendo algo inercial se convirtió en mi trabajo. En aquella época no había mucha elección y la verdad es que fue por casualidad. He tocado también la dulzaina, el bombardino y la caja o el tambor.

-¿Cómo recuerda sus primeros años? ¿Cómo se formó?

-Con Lecea íbamos cuatro días a la semana a clase, no recuerdo que lededicara muchas más horas en casa. Además, hacíamos varios ensayos para tocar los domingos en la calle, y al final, pasábamos todo el día tocando el txistu. Cuando entré en la banda no existían titulaciones, ni tampoco se estudiaba txistu como tal en el conservatorio. En ese sentido, José Ignazio Ansorena 'Peter' dignificó este instrumento, algo muy bueno para todos nosoros. Hizo muchísimo trabajo y muy bueno, por cierto. Gracias a él, el estudio del txistu ha avanzado mucho; se establecieron ciertas pautas en cuanto a la afinación, las posturas de los dedos... y es que hasta entonces, cada uno lo tocaba a su manera. Antiguamente, se consideraba como algo más rústico, y se tocaba solo. Hoy día, sin embargo, se toca y se fusiona con cualquier instrumento y/o orquesta.

-¿Ha cambiado el concepto del txistu?¿Qué peso ve que tiene en la actualidad en Tolosa?

-Puede que sí. La gente, antes, vivía el txistu bailando, y ahora, en cambio, lo disfruta viendo los pasacalles o escuchando en los conciertos. Ese hueco lo ha llenado, quizás, muy bien Udaberri, que hacen bailar al público en cualquier lugar y momento. En mi opinión, los txistularis, en general, tienen mérito. Estamos muy bien vistos en Tolosa, y veo que la gente también lo pide.

-La tradición del txistu en Tolosa se debe, en gran parte, al trabajo que ha realizado la banda...

-Mucha gente nos insiste en que tenemos mérito en mantener la tradición de tocar por las calles todos los domingos del año, además de las fechas señaladas como carnavales, el Domingo de Pascua, San Juan... Llevamos diez años. Salimos a las 08.45 de la plaza Zaharra hacia el Zerkausia, y por la calle Correo vamos a la plaza Gorriti, y subimos por la calle Mayor, de nuevo al ayuntamiento. Después de esta pequeña diana, en caso de que haga buen tiempo, nos desplazamos a diferentes barrios. Tenemos seis rutas preparadas e intentamos cambiar y llegar a todos los sitios para amenizar el ambiente.

-No lo dejará del todo...

-Seguiré tocando, pero por mi cuenta, y siempre que la banda quiera o me invite, para ayudarles. No puedo dejarlo. Este año tengo pendiente ir a sanfermines a tocar, cumplimos 50 años participando en las fiestas. ¿Alguno habrá dado más vueltas que yo calle arriba, calle abajo tocando el txistu? Ni sé las vueltas que habré dado... He decidido que a partir de junio dedicaré mi tiempo 'libre' a aprender a tocar las castañuelas. Siempre me han llamado la atención.

-¿Existe un relevo generacional? ¿Cuántos alumnos tiene?

-Catorce, una cifra que no está nada mal, teniendo en cuenta que a los jóvenes les atrae los instrumentos de viento para después tocar en txarangas. El perfil es muy variado; jóvenes, adultos, jubilados... Damos las clases entre semana, y los viernes intentamos crear dos grupos, uno infantil y otro de adultos, y preparamos un repertorio para tocar algunos conciertos o pasacalles en carnaval o San Juan. Hace poco, nos juntamos un grupo de diecinueve personas en Otxandio. Otra de las citas importantes para nosotros es la kalejira de Viernes Flaco por la mañana, este año nos hemos juntado 50 txistularis. Antiguamente salíamos en Jueves Gordo, pero con el paso de los años, las charangas han adquirido casi todo el protagonismo en este día y es difícil competir contra ellas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos