Herrikide gana el premio 'Vitamina Educativa' por su plan de convivencia

Integrantes de la comunidad educativa de Herrikide Ikastetxea, cuando presentaron su plan de convivencia en Tabakalera. / DV
Integrantes de la comunidad educativa de Herrikide Ikastetxea, cuando presentaron su plan de convivencia en Tabakalera. / DV

El fin del proyecto 'Kide' es «prevenir» el bulliying a base de inteligencia emocional

MACARENA TEJADA TOLOSA.

La escuela tolosarra Herrikide es todo un referente en la educación emocional y la convivencia. Ya lleva más de diez años trabajando en esto y su programa 'Kide' ha sido recientemente reconocido con el premio 'Vitamina Educativa' de Innovación en Aprendizaje Cooperativo y Convivencia por la Universidad de Alcalá.

El objetivo principal de este proyecto es «la prevención» del bullying, explica Pello Agirrezabal, director del centro. «Llevamos trabajando en un proyecto de convivencia trece años. En su momento, los caminos que nos marcamos fueron el del trabajo de la inteligencia emocional, la convivencia positiva y la resolución de conflictos de manera pacífica y dialogada. Además, queríamos que el cole fuera innovador».

Pero, ¿en qué consiste el programa galardonado? 'Kide' es un plan de convivencia que abarca múltiples actividades que se llevan a cabo a diario en el ikastetxe. Tras recibir una serie de formaciones de la mano del especialista Roberto Aguado, desde Herrikide pusieron nombre a su proyecto de convivencia, 'Kide', y lo hicieron conocido fuera de Euskadi. Las actividades que están dentro de esta iniciativa son el rincón del consenso, la mediación escolar entre alumnos, los alumnos mediadores y ciberkide.

Desde los cinco años, los estudiantes de Herrikide cuentan con un rincón del consenso en sus aulas «al que acuden cuando tienen algún conflicto entre ellos. Cada uno se sienta en un sillón y uno coge un dibujo de una oreja que está ya ahí y el otro el de la boca. Quien tiene la boca habla mientras que el de la oreja escucha y luego se intercambian los papeles. Al final llegan a un acuerdo entre las dos personas». Desde Herrikide hacen hincapié en que «no es cuestión de evitar conflictos, sino de saber solucionarlos antes de que se hagan más grandes». Cuando son más mayores este rincón se encuentra en los pasillos.

«Sentirse reparados»

La mediación entre alumnos se asemeja al rincón del consenso, pero en este caso, son los propios estudiantes los que median entre dos compañeros. No son jueces, «les ayudan a hablar y a comunicarse entre ellos para que se sientan reparados. Cuando hay un conflicto entre dos personas el problema suele estar en la comunicación, algo se obstruye y crea problemas de comprensión». Estas actividades se completan con ciberkide, relacionado con el mundo de la tecnología.

Herrikide es pionero en estas prácticas y Agirrezabal no tiene duda de que «hay que tener una base consolidada de inteligencia emocional para llegar a la convivencia. Entiendo que se necesite inmediatez, pero así las cosas no funcionan bien. Hay que crear sustrato».

Así lo han hecho ellos. Poquito a poquito han creado raíces que ahora brotan solas. Y se aprecia en cualquier parte del colegio, incluso las cuidadoras del comedor aseguran que «ya casi no intervenimos en peleas o conflictos. Han aprendido a solucionar por ellos mismos estos problemas. Además, son conscientes de los sentimientos que tienen y de cómo canalizarlos». Y no solo eso, si no que «es de admirar» cómo los más mayores ayudan a los pequeños.

Parece que no solo los trabajadores del centro han notado la mejoría en la convivencia entre los alumnos. La Universidad de Alcalá ya ha reconocido la labor de Herrikide y cantidad de instituciones educativas analizan sus programas. Es más, hace ya tres años que alumnos de 12-13 años del colegio van a la Universidad de Mondragón a dar una charla a los estudiantes de Magisterio. Un gran aprendizaje para estos últimos.

Nuevo estudio

Ahora, desde Herrikide quieren dar un paso más. «Estamos convencidos de que el trabajo de la inteligencia emocional es fundamental», pero están trabajando en la creación de un estudio con diferentes universidades. El objetivo es que analicen «el impacto de la inteligencia emocional en la educación. Empezando por los profesores y terminando en los alumnos», señala el director del centro. Un proyecto ambicioso que ya ha empezado a brotar.

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