Días de Semana Santa en el circo

La actriz y trapecista Iraitz Lizarraga, en un momento de las clases de trapecio junto a una alumna. A la derecha, otros momentos de las clases, y la profesora Irati González, en las telas.
/REPORTAJE FOTOGRÁFICO IÑIGO ROYO
La actriz y trapecista Iraitz Lizarraga, en un momento de las clases de trapecio junto a una alumna. A la derecha, otros momentos de las clases, y la profesora Irati González, en las telas. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO IÑIGO ROYO

Gure Zirkua realizará una gira de cuatro meses por distintos municipios de Euskal Herria

ELENE ARANDIA TOLOSA.

«Donde hay voluntad, no hay cuestas». Han sido días de circo para muchos, pero también de trabajo y, sobre todo, de ilusión. Durante las vacaciones de Semana Santa, Gure Zirkua ha ofrecido las primeras sesiones dentro de su escuela de circo.

Se ha caracterizado por ser un espacio práctico que incluye un trapecio, colchonetas y el material necesario para trabajar. «Contamos con un espacio más abierto que permite conocer cómo moverse en su interior, y en un momento dado, si alguien quiere recorrerlo en un monociclo lo puede hacer tranquilamente», cuenta el actor Joseba Usabiaga, que junto a Iker Galarza se ha encargado de desarrollar el proyecto.

La carpa ha sido retirada debido al desafío de aizkolaris que se disputa hoy en la plaza de toros, pero volverán a instalarla durante esta próxima semana con el objetivo de dar seguimiento a la formación iniciada estas semanas de cara a la gira que realizará Gure Zirkua por diferentes municipios de Euskal Herria, que dará comienzo a finales del mes de junio.

«Estamos seguros de que las clases servirán para crear cantera en disciplinas circenses» En sus primeras clases, el circo ha contado con la presencia de cinco artistas de Asvinenea

«Daremos a conocer los espacios próximamente, pero nuestra idea es acercarnos cada semana a un municipio distinto y ofrecer espectáculos», cuentan desde Gure Zirkua.

Por el momento, la escuela de circo ya ha dado sus primeros pasos y durante las vacaciones de Semana Santa ha llevado a cabo las primeras sesiones en la plaza de toros.

Esta primera edición ha contado con cinco profesores y profesoras artistas del laboratorio de artes escénicas Asvinenea de Aduna, y ha conseguido llegar a un total de treinta y cinco jóvenes de entre cinco y dieciséis años divididos en dos grupos, vecinos de Beasain, Urretxu, Hondarribia, Aretxabaleta, Azpeitia, Tolosa, así como de varios municipios vecinos de la comarca.

Durante estas semanas, los grupos han podido practicar y tener su primer contacto con distintas disciplinas que durante las dos horas que han durado las clases los profesores han ido combinando; desde el trapecio a técnicas aéreas con telas, alambre, malabares...

«Aunque no lo parezca, dos horas, todos los días, dan para mucho, ya que, en parte, es un trabajo físico». Durante la semana, han podido conocer y practicar todas las disciplinas. Después de andar en el trapecio durante un tiempo, por ejemplo, el cuerpo se cansa, por lo que han pasado a practicar juegos malabares, y los últimos veinte minutos, cada uno ha optado por practicar aquello que más le gusta.

Valoración muy positiva

Después de dos semanas de intenso trabajo, los promotores del proyecto realizan una valoración muy positiva de la experiencia. «No sabíamos si la iniciativa iba a llegar a la gente y si iba a gustar, pero hemos visto que el resultado ha sido realmente positivo; por un lado, nada más comenzar a anunciar los talleres las plazas se llenaron en seguida, y por otro, la continuidad de la gente refleja que han acudido verdaderamente a gusto a las sesiones».

«Es cierto que los niños que se han apuntado tienen una predisposición, tienen facilidad en cuanto a la psicomotricidad, y les gusta el circo. Asimismo, nos hemos dado cuenta de que los menores captan y aprenden mucho más rápido estas disciplinas, mucho más que los adultos, y que seguramente, en un futuro, algunos de los alumnos que pasen por nuestra escuela serán buenos en el trapecio o en los malabares. Estamos seguros de que las clases servirán para crear cantera en disciplinas circenses», detalla Joseba Usabiaga.

Todos los días, desde Azpeitia

Junto a Maren, Joanes e Isaak, quienes se acercan practicando con el diábolo, se encuentra Izaro Garai, de dieciséis años y vecina de Azpeitia, quien debido a su afición por el trapecio ha dedicado las tardes de sus vacaciones de Semana Santa a acudir a Gure Zirkua.

«Me animé porque me ha gustado desde pequeña subirme al trapecio y a la cuerda, los juegos de malabares... De hecho, en casa tengo un cable metálico de slackline que llevo practicando un tiempo, y la idea es montarme un trapecio ahora para seguir practicando por mi cuenta. He venido todos los días en autobús desde Azpeitia, y he estado muy a gusto. Es un espacio que permite practicar todas las disciplinas de forma. He sido la mayor de mi grupo, pero lo he pasado realmente bien», concluye Izaro.

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