Aquellas maravillosas ferias...

Última barraca construida por José Silvent.

La decimonovena muestra temporal del Topic ofrece un recorrido por la historia de Barriga Verde, el títere gallego más conocido del siglo XIX, y las ferias tradicionales

ELENE ARANDIATOLOSA.

Poco o nada queda ya de ellas. En su labor de mostrar la diversidad del mundo de la marioneta, la decimonovena muestra temporal del Topic brinda la oportunidad de conocer cómo eran las antiguas ferias, tomando como ejemplo a Barriga Verde, un títere popular de Galicia que comenzó su andadura en el año 1909, mantuvo su éxito hasta 1964, y a pesar de no resistir a la competencia de las atracciones mecánicas y la televisión, con el tiempo se ha convertido uno de los elementos característicos de la cultura popular gallega.

La muestra 'Barriga verde. De feria en feria' es un hito en el camino emprendido por la Asociación Cultural Morreu o Demo en 2013, en compañía de la histórica compañía Viravolta Títeres, y es fruto de la investigación, recuperación, difusión y puesta en valor de todo un legado perteneciente a la familia Silvent que se ha querido recuperar a la vez que poner en valor el repertorio y las piezas de su espectáculo itinerante.

LA MUESTRA

'Barriga Verde, de feria en feria'
Llega a Tolosa tras ser visitada por más de 10.000 visitantes y tras recorrer diversas localidades de Galicia.
Hasta cuándo
Permenecerá abierta hasta el 8 de octubre, de lunes a domingo, de 11.00-14.00, y de 16.00 a 20.00 horas.

La exposición de Barriga Verde ha llegado a Tolosa tras haber recibido más de 10.000 visitantes y habiendo recorrido diversas localidades de Galicia, y permanecerá abierta hasta el próximo 8 de octubre. Desde el centro señalan que el objetivo es "mostrar parte del panorama titiritero gallego tradicional" y "abrir las puertas al personaje" a otros públicos, incluido el extranjero. Asimismo, los últimos años ha participado "activamente" en la exposición con el préstamo de varios títeres en otras regiones y países.

La muestra, que va acompañada de paneles informativos y piezas de colección que muestran el contexto de las ferias y las fiestas tradicionales de Galicia, las cuales desempeñaron una labor social importante hasta bien avanzado el siglo XIX, refleja que "Barriga Verde no murió" y que sigue despertando sentimientos en niños y mayores. Cuenta con las piezas originales con las que este títere se hizo famoso por todo el país y lo pone en contexto con el mundo de las ferias y la tradición europea de títeres, conduciendo al visitante por la "tramoya" de la barraca, conjunto de mecanismos que sirven para efectuar los cambios de decorado y efectos especiales.

Los organizadores explican que esta tradición llegó a Galicia en forma de Barriga Verde. "Nos habla a los gallegos de nuestra situación periférica y a la vez universal. Somos un rincón de Europa sin poder político y alejado de los centros de innovación y conocimiento, y Barriga Verde nos cuenta otras periferias, las de la cultura popular y oral", añaden.

Los hermanos Silvent

José Silvent nació en Extremadura pero desarrolló toda su actividad como titiritero en Galicia tras su paso por Oporto. Junto con sus hermanos, alcanzó una enorme popularidad, primero actuando tras una simple cortina en las esquinas de las plazas, luego con el Pabellón de la Risa y más tarde con una barraca construida por él mismo llamada 'Teatro Melodías de España'. Barriga Verde recorrió prácticamente todo el territorio gallego siguiendo el típico esquema dramático de los títeres de guante y cachiporra de su familia: el encuentro del protagonista con varios personajes, entre ellos algunos representantes de la autoridad, como el cura, con los cuales Barriga Verde termina por enfrentarse a bastonazos y sale vencedor. El último de ellos era el demonio, que tras su muerte anunciaban se acababa 'la peseta', el precio que costó la función durante algún tiempo. De este último detalle se conoce que Silvent cerraba el espectáculo con la conocida frase 'Morreu o Demo, acabou-se a peseta' (Murió el Demonio, se acabó la peseta). L os números de los hermanos Silvent se caracterizaban por el talento en la manipulación de los títeres, la trashumancia, la sencillez de los elementos utilizados y el uso de la 'lengüeta', la proximidad que le daba el uso de la lengua gallega, "entonces despreciada desde instancias oficiales.

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