160 años de boinas en Tolosa

Dos imágenes correspondientes a la magnífica exposición sobre los 160 años de 'Boinas Elósegui'./
Dos imágenes correspondientes a la magnífica exposición sobre los 160 años de 'Boinas Elósegui'.

Se presentó ayer el proyecto 'Txapela', un libro y una exposición en torno a Boinas Elósegui y su famoso producto, un icono de la villa

JUANMA GOÑI TOLOSA.

En 1858 nacía en Tolosa la primera fábrica de boinas en la península. Antonio Elósegui, un hombre adelantado a su tiempo, fue el fundador de la empresa y un referente de la época, al que rinde homenaje el proyecto 'Txapela', que se presentó ayer, y que se configura en torno a un libro y a una exposición que ya puede verse en el palacio Aranburu. El fotógrafo Joseba Urretabizkaia es el comisario de la muestra y el editor de la publicación. Los textos son de Paco Lizarralde. Y el proyecto también cuenta con un video que ha elaborado Pablo Dendaluze.

«La figura de Antonio Elósegui fue clave en la historia del pueblo, pero sigue siendo un desconocido para muchas generaciones», explicaba ayer Lizarralde. Era un hombre culto y rico, formado en el extranjero, uno de los primeros en intentar impulsar el cooperativismo con los baserritarras. Era muy conocido en Tolosa, fue alcalde durante algunos años, y llevó a cabo obras sociales. También implantó una especie de 'Seguridad Social' para sus trabajadores y llegó a comprar un monte en Bedaio, en el que plantó cerca de 3.000 manzanos para que lo gestionaran los baserritarras. Viajó mucho y trató de aplicar en sus fábricas las técnicas productivas que vio en el extranjero.

30 paneles

Con motivo de este 160 aniversario de la empresa que ha hecho de la boina un icono de Tolosa, la exposición plantea un interesante recorrido por la historia de la fábrica, mediante 30 paneles, colecciones de diferentes txapelas, maquinarias... El visitante puede sacarse un 'selfie' con boina y subir la instantánea a Instagram. Y, por supuesto, conocerá algo más de la vida de este emblemático tolosarra que fundó la fábrica para fabricar primeramente calcetines.

La historia de la fábrica es tremendamente interesante. Allá por el año 1859, se fabricaban en ella cincuenta unidades diarias que requerían el trabajo de otras tantas operarias. El negocio despuntó a principios del siglo XX, época en la que la boina era una prenda obligada, llegando a vender 3.000 txapelas diarias y dando trabajo a más de 300 personas. Hoy en día, Boinas Elósegui es el último fabricante aún en el negocio a nivel estatal y vende de media en torno a 600 unidades diarias, 120.00 boinas al año.

Política comercial

Cómo ha conseguido sobrevivir esta empresa se debe en buena parte a su política comercial, que progresivamente ha ido descendiendo sus ventas en el mercado civil y compensando esta caída dirigiendo su producto a los militares y cuerpos de seguridad de numerosos países. Un mérito enorme, teniendo en cuenta que las grandes empresas textiles importan hasta el 80% de sus productos de países como China, India, Pakistán o Marruecos, donde la mano de obra es más barata.

Elósegui se mantiene estable en el mercado porque intenta siempre ofrecer la mejor calidad y porque, desde luego, se ha ganado, un buen nombre, un ejemplo de profesionalidad y especificidad. Una fábrica en la que, como dijo ayer Pili en el acto de presentación, las mujeres han sido fundamentales por su dedicación y generosidad. «Es una empresa admirable, llena de historia viva», subrayó Denis Itxaso.

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