Bianchi: «Para mí, el órgano es el suave sonido de un gran juguete»

El organista, junto al órgano Stoltz-Frères en la iglesia Santa María minutos antes del concierto./ROYO
El organista, junto al órgano Stoltz-Frères en la iglesia Santa María minutos antes del concierto. / ROYO
Alessandro Bianchi, organista

El organista italiano ofreció ayer un concierto en la iglesia Santa María dentro del Ciclo de Órgano de la 78 Quincena Musical de Donostia

ELENE ARANDIATOLOSA.

El órgano de Santa María resonó con fuerza durante la tarde ayer, en un nuevo concierto del Ciclo de Órgano de la 78 Quincena Musical de Donostia, de la mano del organista italiano Alessandro Bianchi, que interpretó obras de Bossi, Franck o Lizst. El músico cuenta con una dilatada trayectoria profesional; ha tocado más de 2.000 conciertos en festivales internacionales y en las catedrales más famosas de más de cuarenta países.

-Es su primera actuación en Tolosa...

-Es la primera vez que actúo en Tolosa, pero no es la primera en San Sebastián. He estado en tres o cuatro ocasiones en Zumaia, Bergara y Usurbil. Hay una razón especial para venir a tocar el órgano al País Vasco, hay una gran tradición.

- El órgano es un instrumento muy particular. ¿Qué significa para usted? ¿Cómo lo describiría?

-Para mí, es el suave sonido de un gran juguete, y este juguete me da la verdadera alegría en la vida. Entendí hace varios años que la música en general, y el órgano en particular, era realmente mi vida, y las cosas más agradables de la vida. Por ello, decidí ser organista y artista de conciertos, ya que me encanta viajar, conocer nueva gente, visitar nuevos lugares... siento una gran curiosidad y deseo de hacerlo siempre, incluso después de los miles de conciertos que he ofrecido en mi vida. Siempre hay algo nuevo. Hace tres días estaba en Berlín, ahora en Tolosa, en breve estaré en Torreciudad, después volveré a Alemania... Para mí es vida.

-¿Cómo se acercó a este mundo?

-Empecé cuando tenía doce años porque me sentía muy atraído por este instrumento. Es tan misterioso... no lo ves en la iglesia, tampoco ves al organista, y la atmósfera que puede crear es realmente mágico. Así, empecé a tocarlo y se convirtió en una gran pasión para mí. Pienso que es un instrumento atractivo; solo con verlo creo es suficiente para que sientas el deseo de escucharlo o de tocarlo. Sabes el sonido que saldrá de otros instrumentos, pero no de este.

«Me gusta la acústica de Santa María, que las ondas del sonido fluyan y que haya más espacio»

«El programa que tocaré está pensado en la historia y las especificaciones del instrumento»

-¿Qué ha sentido al tocar éste en particular?

-Hace varios años toqué el órgano Stoltz-Frères de Bergara, y tengo muy buenos recuerdos. Es un instrumento sinfónico, y a la hora de crear el programa pensé en sus características.

-¿Le gusta la acústica de Santa María?

-Es muy larga, me gusta este tipo de acústica por esta misma razón. En ocasiones, tocas conciertos en iglesias donde el sonido es verdaderamente seco, y prefiero que las ondas del sonido fluyan, que haya más espacio. En la catedral Saint Paul de Londres, por ejemplo, disfruté de trece segundos de eco. Me encanta, es precioso, aunque, por supuesto, tienes que tocar con cuidado.

-Franck, Liszt, Bossi... Ha escogido un programa romántico.

-Es un programa pensado en la historia y las especificaciones del instrumento. Las conocía y pensé que podría ser adecuado. Las obras de Franck o Claussmann fueron escritas en el periodo en el que este órgano fue construido, es del mismo estilo, y la obra de Hans Uwe Hielscher está inspirada en este tipo de órgano. Lo mismo ocurre con las piezas italianas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos