Diario Vasco

Tolosa tiene un nuevo colegio

Alumnos del colegio Herrikide, antes Hirukide, durante una reciente actividad en torno a las inteligencias múltiples.
Alumnos del colegio Herrikide, antes Hirukide, durante una reciente actividad en torno a las inteligencias múltiples. / IÑIGO ROYO
  • Hirukide culmina la transformación iniciada hace catorce años con el cambio de su nombre

De Escolapios, Jesuitinak y Gainberri se pasó a Hirukide Eskolapioak, Hirukide Jesuitinak e Hirukide Gainberri. Después, cuando la fusión de los tres centros quedó consolidada ante la ciudadanía, se eliminaron los 'apellidos' y el colegio pasó a llamarse solo Hirukide. Ahora, el último paso hacia la culminación de este proceso iniciado ya hace catorce años ha sido apostar por el cambio del nombre.

Acaba de nacer Herrikide ikastetxea, el nuevo colegio concertado religioso de Tolosa, afincado sobre las mismas raíces ya consolidadas en la villa desde hace muchos años, pero mirando al futuro «con una apuesta total por la innovación y los valores sociales», cuentan desde el centro. Los responsables del colegio dicen que la innovación es, desde hace ya varios cursos, una de las características más efervescentes en la práctica del colegio. «Nos encontrábamos en un contexto de innovación reconocido a nivel de Tolosa, de Euskadi e incluso del Estado, y entrábamos en conflicto con otra institución del mismo nombre (Hirukide, la Federación de Familias Numerosas de Euskadi)», explican desde la junta directiva del colegio. Esta situación, coincidía en el tiempo con la reflexión interior de unificar cada vez más el proyecto de escuela cuyo nombre tenia incluido el concepto numérico tres. Era una contradición. «Somos uno desde hace tiempo pero el nombre también tenía que marcar esta unidad, tenía que desaparecer el hiru», recalcan.

Los responsables del colegio tenían claro que para continuar con una práctica de innovación sostenible, compartible y de capacidad transformadora tanto interior como exterior, había que reinventarse. Para ello pidieron consejo a la empresa tolosarra Chroma, especializada en gestionar este tipo de situaciones, y diferentes grupos de apoyo (familias, profesorado, trabajadores no docentes, alumnado, monitores...). Así, en seis meses, se barajaron diversas opciones para dar una respuesta de calidad, sin renunciar a su esencia ni a su gen de innovación «en esta sociedad cambiante y plural». Finalmente apostaron por ser ambiciosos y renovar la marca.

Era el momento para construir «un nuevo sueño educativo partiendo de las mismas raíces». Herrikide, dicen los profesores del colegio, es un punto y seguido. «Nos mueve el deseo de aportar nuestra grano de arena para apostar por un mundo mejor desde nuestro presente». El nombre elegido, Herrikide, pretender ser un término cercano a la ciudadanía «que se debe al alumnado, a las personas, a una innovación que comienza por uno mismo, a un proyecto de calidad, a un liderazgo participativo y a un modo de actuar reflexivamente para una mejora educativa constante».

Cuando les preguntamos que el cambio de nombre puede suponer un punto de impacto, los profesores nos comentan que el cambio no es solo de marca, sino que les exige una combinación de planificación, liderazgo, personas, recursos y acción. Todo ello, dicen, ya esta redundando en la confianza de las familias del entorno que ven en marcha distintos programas donde se aplica el modelo de las inteligencias múltiples, en el que el trabajo de Hirukide (ahora Herrikide), ha sido reconocido y premiado. Proyectos como los de la convivencia positiva y prevención del bullying (KIDE), el de estimulación temprana (HEZI), el de normalización lingüística, el de aprendizaje y servicio, el de igualdad de género, el de formación del profesorado en Neuroeducación... en cooperación con universidades y otros agentes de cambio.

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