Diario Vasco
¿En qué momento soltarás el brazo este año?
¿En qué momento soltarás el brazo este año? / ARDANAZ

A 15 días de la Diana, con pijama y zapatillas

  • Seguro que alguna vez alguien se ha preguntado, «y ¿cuántas veces sonará la dichosa?»

Si bemol, do. Estas dos primeras notas se convierten en el grito de guerra para los miles de madrugadores que deciden saltar de la cama, agarrarse al brazo del vecino e iniciarse en la aventura de dar la bienvenida al carnaval despertando a toda la tropa. Ante la estampa matutina que se crea en torno a esta kalejira, cuesta imaginar una Diana con menos de una docena de personas.

Primera de las dos que se realizan al año, esta es una cita de pijama y zapatillas «imprescindible» para los tolosarras que sienten vivir el lado más purista; que sigue el mismo patrón pero que al mismo tiempo es diferente cada año, y que da el pistoletazo de salida a la fase más colorista. Aunque, es cierto que en los últimos años el Jueves se ha adueñado en parte de este adjetivo por las ya tradicionales y características chilabas y decorado de balcones.

Las calles se ven de otra manera desde ahí abajo y te enfunden en una mezcla de nostalgia y alegría que se convierte en la razón, el impulso de seguir saltando.

Seguro que alguna vez alguien se ha preguntado, y ¿cuántas veces sonará la dichosa? La respuesta a esta reflexión no la puede conocer nadie mejor que el propio director de la Banda, Enrike Arostegi, quien afirma que la primera media hora de este día es el momento más bonito y especial de todo el carnaval: «es difícil escuchar las campanas, normalmente estoy pendiente del reloj. En cuanto suenan las dos primeras notas muchos sueltan un grito, como si de un chute de energíase tratara».

Ríe a la pregunta de cuándo se puede escuchar la pieza, y bromea: «en este pueblo, basta con pasar un sábado por la Parte Vieja para encontrarte una txaranga o acercarse a la escuela de música cualquier día de la semana. Es la pieza favorita de cualquier alumno de la escuela».

Así, en el cálculo de que «veinticinco minutos» es el tiempo que tardan los músicos en cruzar las calles más largas, y tocar la partitura «no llega a los dos minutos», la cifra anda entre setenta y setenta y cinco.

Su métrica -en compás de dos por cuatro-, fuerte de bajos y contundente que lleva el pulso, dos partes con diálogo musical entre instrumentos de viento madera y metal... son algunos de los elementos que dejan entrever una semejanza a la música de género militar, posible fuente de inspiración de Rufo Montilla, quien fuera director de la Banda de la época (finales del siglo XIX), en su labor de «recopilar, ordenar y armonizar» y, quién sabe, puede que incluso componer parte de su melodía. «¿En realiad qué es una diana? Viene de una marcha pasodoble», detalla Arostegi, que a su vez opina que con el paso del tiempo, al igual que el resto de piezas carnavaleras, «han tendido a avivarse, a diferencia del tiempo asentado de hace unos años».

La duración de este pasacalles ha sido también cambiante. Recuerda Arostegi que a diferencia de una hora de hace cuarenta años, a día de hoy alcanza las dos horas y media, un tiempo en el que la Banda cuenta con varias anécdotas en su historial, una de ellas relativa a la 'tradición' que se está perdiendo de caminar hacia atrás al inicio de la segunda parte de la melodía y su repetición. «Un año, el director José Antonio Ruiz-Bona nos dijo a los músicos que por primera vez no íbamos a tocar la repetición de la segunda parte, y el purismo carnavalero floreció como nunca».

¿Cuántas serán este año?

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