2017 un año anómalo para huertas y cultivos

Primeras zizas de San Martín en la mesa de Loidi. /  PABLO ALBERDI
Primeras zizas de San Martín en la mesa de Loidi. / PABLO ALBERDI

Último mercado del año con fuerte presencia de verdura de invierno, fruta de gran calidad y mucha tranquilidad en los pasillos

PABLO ALBERDI TOLOSA.

Ha sido este un año cargado de peculiaridades, que podríamos catalogar como anómalo. Anómalo en lo meteorológico, con una media de temperaturas tan elevadas que no se recuerda en los escritos, y anómalo también en las cosechas, que influidas por esas elevadas temperaturas han sido extraordinarias en algunas especies y variedades, y muy malas o casi inexistentes en otras.

Especies de primavera como el guisante y el haba han dado una cosecha de libro. Entrada en producción en las fechas que se recogen en todos los escritos, y una duración de la misma perfectamente coincidente con lo esperado. Otros años de primaveras muy húmedas se suelen prolongar bastante hasta entrado el verano, apoyándose en las brumas y temperaturas frescas que suele haber. No así éste año de primavera cálida y seca.

El año de manzana y de fruta en general ha sido muy bueno. Coincidiendo con el ciclo bueno de la vecería del manzano, las condiciones de floración y fructificación fueron ideales. En primavera se sentaron las bases para una buena producción, y el verano transcurrió con aportes hídricos puntuales y muchas horas de sol. La cosecha, de gran calidad y muy, muy abundante.

La alubia ha sido otra de las hortalizas que se ha visto beneficiada por las altas temperaturas con un inicio algo temprano de la producción y con una cosecha a priori extremadamente abundante. Esta abundancia se vio truncada en parte por un final del período de crecimiento con mucha humedad y ausencia de sol, al inicio del otoño, que consiguió salvar el esperado viento sur que acabó llegando y consiguió secar las vainas y evitar las pérdidas que ya se presagiaban por roña. El producto al final, con la delicadeza acostumbrada, y con un extra de dulzor que agradecen los más exquisitos.

La cruz de las elevadas temperaturas las sufrió la presencia de micológicas en las mesas del mercado semanal -y durante todo el año-. Hubo algo de ziza de primavera, tarde, y unas pocas 'gibelurdinas' coincidiendo con el final de las zizas. Los hongos no hicieron acto de presencia hasta pleno otoño, coincidiendo con una semana de luna favorable y algunas precipitaciones. Apuntan los expertos más veteranos que no recuerdan un año peor en lo micológico, y guardan escritos desde hace más de 50. A buen seguro el año que viene no será mejor y muchos las esperaran con ansia. Ayer como sorpresa, vimos las primeras zizas de San Martín, que suponen un añadido a los níscalos y a la gamuza presentes en otras mesas. Decir para los más timoratos que son especies muy conocidas por los expertos, y que, incluso, son testadas en los platos de los recolectores.

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