Diario Vasco
Diferentes momentos. Arriba, la alubiada tras el concurso del año pasado; a la derecha, el concurso cuando se hacía en el Ferial y a la derecha, los Soroiz, ganadores habituales.
Diferentes momentos. Arriba, la alubiada tras el concurso del año pasado; a la derecha, el concurso cuando se hacía en el Ferial y a la derecha, los Soroiz, ganadores habituales.

Gure Kaiola, la sociedad de las alubias

  • Entre las anécdotas vividas destacan la del concursante que usó una olla express, un mexicano que las cocinó con picante y otro que las mezcló con atún

  • La entidad celebra mañana treinta años del concurso gastronómico de alubias

La sociedad Gure Kaiola cumple en esta Babarrun Jaia de 2016 treinta años decidiendo quién prepara las mejores alubias. Mucho tiempo transcurrido y muchas anécdotas vividas desde el primer concurso gastronómico organizado en 1987, aunque permanece inalterable su esencia: contribuir a que la alubia negra sea un símbolo de Tolosa y a que los cocineros la preparen con el mayor mimo posible.

¿Qué ha aportado el concurso del Gure Kaiola a la difusión de la babarruna? Sobre todo, «ayudar a velar por la calidad y difundir el producto», dicen los portavoces de la entidad. Y añaden, «hoy, con la perspectiva de los treinta años transcurridos, observamos que la alubia de Tolosa se ha promocionado de cara al mercado y se ha mejorado su imagen como producto culinario al conseguir una legumbre de calidad». También valoran el hecho de que los concursantes tengan distintas procedencias; desde cocineros de Tolosaldea hasta gente de Arabaa, Bizkaia, Navarra, Iparralde, Cantabria, etc. En la comida popular tras el concurso, se juntan a degustar las alubias unas 500 personas, de las cuales aproximadamente la mitad es de fuera de Tolosa. «Todo ello sirve para difundir el producto», dicen.

Tres anécdotas curiosas

Lógicamente, en estos treinta años se han producido muchas vivencias pero si tenemos que elegir las anécdotas más curiosas, aquí van tres. La más comentada es, sin duda, aquella que no gusta mucho evocar al jurado que la protagonizó. Siempre se resalta el mimo y la paciencia con la que hay cocinar las alubias, el mucho tiempo que necesitan para estar listas... Pues bien, en una de las primeras ediciones del certamen, el primer premio se lo llevó una cocinera que las preparó con mucha rapidez utilizando la olla express, rompiendo todos los mitos. A partir de ese año, la organización tuvo que fijar en las bases la prohibición expresa de utilizarla. Desde luego, esta anécdota invita mucho a la reflexión.

Los 'gure kaiolistas' también recuerdan aquella vez en la que un mexicano participó en el concurso preparando unas alubias, cuyo sabor todavía perdura en la memoria de quienes las probaron. «Sabían a demonios y picaban de lo lindo. Las cocinó usando una salsa picante mexicana», señalan.

Y otra tercera anécdota curiosa, la de aquel innovador concursante que un año cocinó las alubias mezclándolas con atún, con resultados verdaderamente catastróficos.

Ideas para el futuro

Aunque el concurso no ha cambiado mucho desde sus orígenes, sí se han ido introduciendo algunas novedades: aumento del número de concursantes de 20 a 28 parejas, menú infantil a precio reducido para atraer a familias a la comida popular, utilización de redes sociales para la difusión del evento, traslado al Zerkausi de la alubiada... «Pero es verdad», admiten los organizadores, «que el núcleo del evento se mantiene desde la primera edición». Uno de sus retos es atraer cada año a gente nueva que no conozca el concurso y la comida popular. «Y de paso», dicen, «intentar también que la gente joven se anime a participar».

Los 'gure kaiolistas' recuerdan que durante las primeras ediciones del concurso, la sociedad no contaba con la ayuda económica del Ayuntamiento, y tenían que ir a la búsqueda de la alubia. «Recorríamos los caseríos, uno por uno, y tratábamos con los baserritarras para que nos vendieran los kilos de babarruna. No era una tarea fácil porque algunos se mostraban reacios y desconfiados y había que explicarles con detalle para qué se querían las alubias. Luego estaba también el tema del regateo; lo hacíamos en los propios caseríos, era una ardua tarea».

Los cocineros más famosos han formado y siguen formando parte del jurado: Andoni Luis Aduriz, Hilario Arbelaitz, Pedro Subijana, Juan Mari Arzak, Martín Berasategi, entre muchos otros. Grandes chefs que han contribuido a avalar el prestigio del concurso. Los entusiastas organizadores no quieren olvidar tampoco un año en el que el jurado estuvo compuesto exclusivamente por mujeres.

Hoy en día, la Babarrun Jaia sería impensable sin el concurso del Gure Kaiola. ¿El secreto de su éxito?: «La dedicación voluntaria y el empeño con el que los socios se vuelcan. «Lo más importante para nosotros es que la gente se lo pase bien y repita. Ese es nuestro objetivo principal, además de promocionar también la alubia, por supuesto», indican.

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