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Luis Miguel Espinosa, director del Certamen, durante el homenaje que se le tributó en Santa Clara.
Luis Miguel Espinosa, director del Certamen, durante el homenaje que se le tributó en Santa Clara. / ROYO

Luis Miguel Espinosa (Director del Certamen Coral de Tolosa) «Siendo niño conocí el Certamen y pronto sentí que quería formar parte del mismo»

  • Ha sido homenajeado este año al cumplir treinta años al frente del Certamen y confiesa estar «agradecido al gran equipo humano del CIT»:

Su bonhomía y competencia profesional es destacada por todo el mundo coral y, en general, por todos los que trabajan y colaboran con él. Luis Miguel Espinosa, director del Certamen de Tolosa, ha cumplido treinta años al frente de la organización, y por ese motivo ha recibido un cálido homenaje en la edición recién concluida. Por iniciativa del CIT, seis compositores vascos le han dedicado la 'suite de Lizardi', todo un regalo para un amante de la música. El Ayuntamiento también se ha sumado al homenaje.

-¿Recuerda cómo fueron sus primeros en el Certamen?

-Sería el año 1969, yo era un niño. En el colegio nos dieron unos abonos para asistir a alguna de las sesiones. El Certamen llamó mi atención desde el principio. Con quince años, entré con varios amigos en el Equipo A, la 'comisión de escenario', cuyos responsables eran Jesús Mari Penilla y Herme Sagarna. Así, poco a poco, fui desarrollando más actividades en la organización: responsable de acompañantes, de alojamientos, etc. Cuando lo pienso, me llama la atención que confiasen tanto en mí, no tenía aún ni veinte años.

-Usted es licenciado en Historia. ¿Cómo llegó su vinculación a la música coral?

-Yo creo que la música nos emociona a todos desde niños. Unas músicas llegan a 'tocarte' más que otras, pero me resulta imposible racionalizar el porqué. En realidad, yo estoy abierto a todo tipo de música, no sólo me emocionan la coral o la clásica. Puedo estar escuchando en un momento folk, y pasar al blues, al jazz o al 'Réquiem' de Ligeti. El hecho de que en un momento dado me centrara en la música coral se debió a mi vinculación con el Certamen. Fueron importantes también las experiencias musicales y humanas que disfruté en el coro Hodeiertz, bajo la dirección del maestro Azurza. La música está ahí y te atrapa, eso es todo.

-Explíquenos cuál es el principal cometido que desempeña un director de un certamen coral tan importante como el de Tolosa...

- Junto a Xabi Ormazabal, dedico todo el año a la selección y captación de coros, a planificar sus actuaciones, no sólo en Tolosa. Hay que recoger toda la información sobre sus necesidades, tanto de estancia (alojamiento, comidas, transporte, etc.) como artísticas. A partir de ahí, son las distintas comisiones las que entran en juego, y a las que debemos coordinar y dirigir: la artística, de alojamiento, de tesorería, de publicaciones, prensa y presentadores, de recepción, asistencia y manutención a jurados y representantes internacionales, de grabaciones de video y disco, de alojamiento de coros y manutención, responsables de la dirección de escena, el Premio del Público, guías de los coros, etc...

-Es un trabajo de equipo en el que usted es como un entrenador, un coordinador.

- Más o menos así, es, sí. Sin el trabajo de todas estas comisiones sería imposible llevar a 'buen puerto'el Certamen. Lo bueno es que la mayoría de ellas está dirigida por gente que lleva muchos años colaborando, de modo absolutamente voluntario, y que tiene una enorme experiencia. Es una organización precisa, casi quirúrgica, pero al mismo tiempo muy humana.

-¿Es verdad que usted se encargaba de escribir informes proponiendo muchas cosas y que le animaron a tomar parte más activa para convertirlas en realidad, y así acabó siendo el director?

- En realidad, hacía los informes pertinentes de cada año, y trazaba siempre como objetivo de futuro la búsqueda de la excelencia artística en los coros participantes, la apertura del Certamen a nuevos países y escuelas corales, etc... Y Antxon Elosegui, fue quién vino en noviembre de 1986 y más o menos me dijo: «menos hablar y más gestión». Así, de este modo tan sencillo, empecé a ir día a día al CIT, intentando cumplir con la responsabilidad y confianza que me habían otorgado.

-¿Cuál es la labor más difícil a la que tiene que hacer frente en cada edición?

- Al principio de cada año, articular la programación a las distintas categorías del concurso. A día de hoy, por ejemplo, tengo algunos coros mixtos comprometidos para 2017, pero los coros infantiles están aún en el aire. Además, hay que pensar una programación en función de unos recursos económicos, y con algunas instituciones estos compromisos son cada vez más tardíos y, sobre todo, más inseguros.

-O sea que el Certamen del año que viene está ya definido...

- Si queremos hacerlo bien debemos empezar a planificarlo con más de un año de anticipación. Un coro mueve muchas personas, con ocupaciones distintas, recursos económicos limitados, con dificultades para fijar más de un compromiso internacional al año, e incluso hacerlo sólo cada dos o tres años. Eso nos obliga a trabajar con mucho tiempo. Hay coros cuya participación nos han llevado cinco años de gestión.

-¿Qué puede adelantar de la programación de 2017?

- El 1 de noviembre será el Gran Premio Europeo de Canto Coral, y el Certamen será del 2 al 5 de noviembre. Los coros del Gran Premio son impresionantes. De cara al concurso, tenemos conversaciones muy adelantadas con coros de Argentina, USA, Reino Unido..., pero en un año pueden pasar tantas cosas...

-¿Es ahora más o menos fácil organizar el Certamen que hace unos años?

-Hoy en día las posibilidades de comunicación son infinitamente mayores. Antaño, comunicarte con los países del otro lado del 'muro' era casi imposible. Con mucha suerte podía comunicarte telefónicamente con Moscú un día de cada tres, pero hacerlo con Kiev u otra ciudad de la entonces Unión Soviética era un sueño. Además, era una pelea contínua con sus autoridades, porque tú querías traer un coro y ellos querían imponerte otro. Pero también las diferencias horarias con países de Asia, América u Oceanía complicaban la comunicación. Hoy mandas un mail cuando a ti viene bien y la respuesta es casi inmediata.

-El cambio ha sido a mejor...

-No estoy tan seguro. Antes, la gente tenía mucho mayor interés en comunicarse. Todo el mundo te respondía, intentaba comunicarse contigo, la relación era muy profesional, pero fundamentalmente humana. Ahora todos es más distante. Antes, aunque la propuesta que tú les hicieses no les interesase o no pudiesen cumplirla, te respondían todos con prontitud y amabilidad. Hoy, debido seguramente a que se ha incrementado la comunicación exponencialmente, es muy habitual que no te respondan, llegando incluso a la mala educación.

-¿Qué ha sentido con el homenaje?

-Ha sido una sorpresa emocionante. Pero yo soy un eslabón más de la cadena. Me acuerdo de todos los que me precedieron. Tengo que agradecer a todos los responsables de las comisiones, porque permiten hacer un certamen bien organizado y extraordinariamente humano. Sin ellos sería imposible. No podemos olvidarnos de cuantos colaboran de forma voluntaria y desinteresada. Y tengo que extender mi emocionado agradecimiento a todos los compositores que me han dedicado la suite de Lizardi. No podía tener mejor regalo.

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