Diario Vasco

Cita con una colorida plaza Verdura

'Txanpi On Fest' ha surgido como nuevo espacio en Mikologika para los jóvenes. Sorprenderá con nuevos escenarios y temáticas.
'Txanpi On Fest' ha surgido como nuevo espacio en Mikologika para los jóvenes. Sorprenderá con nuevos escenarios y temáticas. / IÑIGO ROYO
  • El espacio, que se vistió ayer con un gran manto de paraguas de colores, albergó la primera y joven Txanpi On Fest de Mikologika

Todo parece indicar que el público joven ha encontrado su propio espacio en las jornadas de Mikologika en la puesta en marcha de la primera edición de Txanpi On Fest que se celebró durante la tarde de ayer, una fiesta que pretendía sorprender a la gente y convertirse en una zona «de paso» y 'poteo' en la Parte Vieja en forma de espacio 'pop-up' dirigido a este público por el que han apostado especialmente los miembros del Casino con el objetivo de «rejuvenecer» las jornadas.

La primera edición de esta fiesta ha tenido lugar en dicha plaza, pero los organizadores no descartan utilizar otros espacios en futuras ediciones, es más, el carácter móvil o itinerante es una de las principales cualidades de esta nueva propuesta que esperan vaya consolidándose con el tiempo, y que no dejará de sorprender a los tolosarras cada año llegada la fecha cambiando su temática y escenario.

La cocinera Sonia Tapia y Juan Urretavizcaya son los miembros más jóvenes del Casino que han promovido la fiesta en busca de algo diferente. «Yo mismo, en parte, me veía fuera de lugar y veía que Mikologika no ofrecía nada para la gente de mi edad; está ligada a una franja de edad concreta, más adulta, y queremos atraer a los jóvenes a esta fiesta dándoles su propio punto de encuentro similar al espacio Zizka Mizka de las fiestas de la Chuleta y el Besugo. La razón por la que hemos escogido la plaza Verdura ha sido porque hemos querido dar una plaza a la Artekalea o a la calle Mayor, la plaza que necesita, haciendo una unión entre ambos puntos», señalan.

Para ello, transformaron el espacio en una experiencia nueva de tendencia gastronómica en la que la antigua Alhóndiga del Casco se envolvió de un gran manto en mucho color, música y guirnaldas con luces.

El día anterior a la fiesta la plaza estaba preparada para la lluvia, pero no especialmente porque se había anunciado una mala previsión metereológica; por suerte, el otoño dejó un muy buen sabor de paladar y el sol y el buen tiempo aguantaron hasta el último momento.

La cubierta fue decorada con nada más y nada menos que con un total de 252 paraguas de colores que dieron luz a la cristalera que tanto la caracteriza, haciendo un pequeño guiño a una sospecha popular de que «antiguamente presentaba una apariencia colorida».

Hasta entrada la noche, en su interior se ofreció comida sobre ruedas en los tres 'foodtrucks' o furgonetas de venta ambulante de comida donde se dispuso un variado menú de delicias portátiles como una pequeña crepería que vendía crepes saladas y dulces, acompañadas en todo momento por un puesto de bebidas donde la gente pudo consumir de forma distinta, ya que se ofrecían cervezas en cubos metálicos con hielo.

La cita estuvo ambientada por una sesión de DJ que ofreció Kute, y con el paso de las horas el ambiente fue creciendo con la afluencia de gente joven que se acercó a tomarse algo al aire libre.

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