Diario Vasco
José Manuel Etxaniz sostiene su libro en sus manos.
José Manuel Etxaniz sostiene su libro en sus manos. / IÑIGO ROYO

Relatos e historia sobre veterinarios, albéitares y herradores tolosarras

  • El doctor en veterinaria José Manuel Etxaniz publica un libro tras investigar sobre la historia de varios tolosarras en el archivo municipal

Tolosa ha servido nuevamente como fuente de inspiración para un nuevo libro, cuyo autor, José Manuel Etxaniz (Donostia, 1952), doctor en veterinaria, ha realizado recientemente su presentación en el Ayuntamiento.

'De herradores, albéitares y veterinarios de la guipuzcoana villa de Tolosa (1736-1986)' se trata de un libro dirigido a todos los públicos, en palabras del propio Etxaniz, en especial, a las personas interesadas en el estudio de la historia local, curiosos, veterinarios y sus familiares.

Su afición a la historia de la veterinaria le ha llevado a investigar durante estos últimos años sobre la historia de la misma en diversos archivos municipales de Euskal Herria como Ataun, Mutriku, Hondarribia, Leintz-Gatzaga y Tolosa, y a escribir publicaciones, entre ellas el 'Diccionario de Veterinarios Guipuzcoanos', así como más de veinte trabajos que han sido publicados en el Boletínde la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País del que es miembro.

En doscientas ocho páginas, Etxaniz comienza haciendo referencia a tres profesiones que han estado muy presentes por muchos motivos: herradores, albéitares y veterinarios. Dichos relatos, sin embargo, que se mueven entre el ensayo y el trabajo histórico, van acompañados de una previa síntesis histórica que sitúa geográficamente Tolosa a los lectores que ayudan a situarle.

La profesión de herrador ha sido más popular en la historia de la localidad, fue un «punto de parada de las sillas de postas y el transporte», un «importante nudo de comunicaciones entre la meseta, Navarra y la mar, y la frontera con Francia», donde existieron varios herradores cuyas referencias son citadas como herradores que desde el siglo XVIII ejercieron en el municipio: Bernardo Arrayago, Santiago Arrese, Pedro Doyharzabal, Francisco Venancio Recalde, Miguel Francisco Domingo Zubeldia, Pedro Recalde, Juan Zabala y José Amundarain.

Junto con los herradores, la albeitería es otra profesión que toma protagonismo en la publicación, definido como el arte antecesor de la veterinaria como ciencia, ya que «en gran parte de Euskal Herria al veterinario se le sigue llamando albéitar. Era una profesión que se dedicaba al ganado equino, donde además de saber herrar, sabían diagnosticar y tratar algunas enfermedades.

Por último, el doctor en Veterinaria habla sobre su oficio, donde destaca 1859 como clave, ya que ese mismo año se estableció como «obligatorio que todos los municipios que dispusieran de matadero municipal debía tener un inspector de carnes, preferentemente, veterinario».

En este apartado, dedica unas líneas a una historia verídica sobre un polémico proceso de selección de inspector veterinario en los meses previos al golpe del año 1936. «Vicente Larrañeta opositó en pugna con un joven veterinario, Venancio Recalde, donde hubo un confrontamiento político, el primero era nacionalista y el segundo carlista. Larrañeta consiguió la plaza, pero a los dos años tuvo que escapar...», añade Etxaniz.

Primera clínica veterinaria

Hay un último apartado dedicado a la primera clínica veterinaria de Tolosa, 'Box', ubicada en la avenida Navarra junto a una pequeña tienda de mascotas que fue inaugurada en el año 1982 y que cerró sus puertas tres años después.

En él, se recoge información sobre el consultorio y el veterinario de la clínica Ignacio García, así como la tendencia que hubo en el municipio a comienzos de los años ochenta, de acoger perros de la raza doberman. Para ello, según recoge Etxaniz, la clínica contaba con la colaboración de las monjas clarisas del convento Santa Clara, que «con mucho cuidado y esmero atendían a la madre y a los cachorros».

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